Ultramar

De ilustrados a mediocres

08/12/2018

En ese mismo Palacio de Congresos que el jueves acogió el acto central de la conmemoración del cuadragésimo aniversario de la Constitución, en ese mismo salón de plenos en el que la mayoría de los presentes se prodigó en parabienes a la Carta Magna que restituyó la democracia, hija de la amplitud de miras y la disposición al diálogo y al entendimiento de los políticos de entonces, hace apenas dos semanas se escenificó con meridiana claridad, insultos mediantes, la política que se hace ahora.

«Ortega dejó dicho que el insulto es el recurso de los mediocres. Ahí queda retratada la política de ahora»

El insulto, el todo vale por hacerse o mantenerse en el poder, atendiendo a la máxima de que no basta con vencer, con convencer, al adversario sino que hay que desacreditarlo, destruirlo, sin importar caer en el infantilismo, el simplismo y la teatralidad, son los modos y maneras que definen el tiempo político actual, en el que, como dijera Juan Bonilla, «entre la verdad y el nosotros, siempre es más cómodo militar en el nosotros». Y así andamos, de desacuerdo en desacuerdo, promoviendo antagonismos y crispación. Justo lo contrario de lo exaltado en este aniversario constitucional.

Y entre la bronca, con insultos, que es norma, llevada a pleno y los elogios y reconocimientos a la ley de leyes y sus padres, la hasta ahora, en nuestro país, enmascarada ultraderecha, se quita la careta. ¿Malos tiempos para la lírica? Lo son desde hace bastante. Esta semana se piropea a los políticos ilustrados de hace cuarenta años y se olvida la enseñanza del laureado y reconocido pensador José Ortega y Gasset que dejó dicho que el insulto es el recurso de los mediocres, lo que retrata al tiempo presente y a los presentes.

Igual que es conveniente recordar que en democracia tan importante es el fondo como las formas. De lo que se concluye que los comportamientos de hoy, así cumpla años, la están degradando. Por ello, como quiera que por ese aniversario se han sucedido las declaraciones que aconsejan la necesaria y esperada reforma constitucional, bueno sería también contemplar que se impartiesen cursos de cultura democrática a esos que cuando tocan el poder solo piensan en reverenciarse a si mismos, alimentando una polarización que nos está trayendo estos lodos.

Por su condición de representantes de la soberanía popular los políticos son referentes morales. Es legítimo, pues, reclamarles que han de ser para bien. Me temo que lo ignoran. En consecuencia, la alarma social está justificada. Carlos Marx dejó escrito: «Habrá un tiempo en el que las cosas más sagradas como la verdad y la conciencia serán llevadas al mercado. Será el tiempo de la gran corrupción y de la venalidad universal». En esas estamos.