Cumbre de mi Gran Canaria

«La conciencia recuperada estos días hay que alimentarla para que no vuelva a extinguirse»

Vicente Llorca Llinares
VICENTE LLORCA LLINARES

Gabriel Santos, subdirector de la nueva cátedra de Agroturismo y Turismo Gastronómico de la Universidad de La Laguna, ha verbalizado algo que todos hemos constatado en las últimas fechas: los incendios que arrasaron buena parte de Gran Canaria este verano «han reabierto la conciencia entre la población local sobre la importancia y permanencia de nuestro sector agrario». Toca ahora desear que tal conciencia perdure y también demandar que los compromisos de las instituciones con las zonas afectadas, los planes activados en pro de nuestros campos, en favor de esa Canarias vaciada, como los anunciados por el Cabildo, no queden en meros anuncios y perduren.

No se trata solo de recuperar el campo, es preciso desarrollarlo y para ello hay que aumentar los recursos, pero también fomentar actividades primarias, los usos tradicionales y, además, realizar apuestas innovadoras que pongan fin al abandono del medio rural. Resulta revelador comprobar cómo hay municipios cumbreros, generadores de empleo, en los que la mayoría de su población activa reside en otros lugares por falta de servicios y escasez de viviendas, cuya construcción resulta además imposible por falta de suelo calificado para ello.

La conciencia recuperada estos días hay que alimentarla para que no vuelva a extinguirse, para que tenga también como símbolo identitario el patrimonio agrícola y ganadero; y ello exige ponerlo en valor, empoderarlo hasta convencernos de que vivir de él, en el plano productivo, turístico y de salud social, será rentable. No basta con centrarnos en aumentar los recursos contra la extinción de los incendios.

El fuego nos ha despertado, pero el humo de las llamas no puede impedir que dejemos de ver otros retos que son precisos afrontar para sacar del ostracismo la agricultura y ganadería insular, con la consiguiente y eficiente gestión de los bosques y espacios agrarios. No debemos tampoco olvidar las incertidumbres que se ciernen sobre Europa, con el brexit marcando las futuras políticas comunitarias, que tanto podrán incidir en el desarrollo del sector.

Un día, por mor de la seducción turística, prácticamente arrojamos al hombre del campo de su espacio natural y consentimos que la algarabía del negocio hotelero llegase hasta las puertas de nuestras casas. Hoy comprobamos que ese paisaje sublime «donde la grandiosidad despierta una sobrecogedora emoción que se suaviza en suspiros», como lo describió Olivia. M. Stone, no puede quedarse solo porque es sostén de nuestro ser. Nos jugamos mucho en su preservación y desarrollo.