Cuatro meses en la profesión

Este corto periodo de tiempo es lo que podría poner en mi currículum como experiencia laboral. Por algo se empieza

Sara Toj
SARA TOJ Las Palmas de Gran Canaria

Aunque a veces los periodistas pecamos de egocentrismo, en esta ocasión me permitiré hablar sobre mí, ya que alguien podría sentirse reflejado con la historia que me liga a esta profesión.

Mi promoción, la graduada en 2020, estuvo marcada por un hito histórico: la pandemia por la covid. Muchas personas vimos como nuestro último año en la universidad se veía teñido de confinamiento, mascarillas y clases online.

En ese contexto presenté el Trabajo de Fin de Grado en mi habitación de mi casa de toda la vida, en Tenerife, junto a una gran compañera y amiga de este oficio.

Lo que pasó después es un proceso por el que hemos pasado muchos y muchas en mi generación: pensar en hacer un máster para alargar un poco la vida universitaria; contemplar presentarme en diferentes empresas, donde uno de los requisitos para que te ofrezcan un puesto de trabajo son cinco años de experiencia, o más, (que no tengo), para intentar comenzar mi andadura en el mundo laboral; plantearme seguir con otro tipo de formación gracias a diferentes cursos de especialización...

Algo perdida, y con cambios de fases de por medio, decidí rellenar una plantilla de Word para currículum con cursos relacionados con el periodismo digital, nuevos perfiles profesionales, edición de vídeos y gestión de redes sociales. En definitiva, todo lo relacionado con una información multimedia (el camino que sigue actualmente el sector). Porque ahora los periodistas tenemos que ser 360 y dominarlo todo, conocer las nuevas narrativas, analizar audiencias y, también, escribir.

Tras varios intentos, cartas de presentación que no llegaron a ser leídas, una decena de aplicaciones en el móvil de búsqueda de empleo en las que en ninguna de las candidaturas pasé de la primera fase, además de la ansiedad generada por un futuro que todavía no logro imaginar, estoy aprendiendo en CANARIAS7. Un periódico que cumple 40 años y por lo que mucha gente está de celebración.

Atrás quedó mi casa, en un pueblo de la costa lagunera: tocaba mudarse, con ayuda de mi familia, a la isla vecina, a una hora en barco y media en avión, y con la certeza de que allí me esperaban amistades que nacieron en la Pirámide de Guajara, además de las que poco a poco se irían forjando en la nueva etapa que estaba a punto de comenzar.

En estos momentos me encuentro en una Redacción donde cada día veo en práctica aquello de lo que me hablaban en las aulas, esas en las que falta sumergirse un poco más en el concepto de ser periodista, pues la primera aproximación al mundo real, las prácticas externas en empresas, se realizan el último año (si se tiene la suerte de que una pandemia no las suspende).

No voy a hablar de la precariedad que ahoga a muchos jóvenes, de las pocas oportunidades que se nos dan, de lo cuesta arriba que se hace encontrar un piso, con los alquileres por las nubes, e independizarse: hoy no es el día.

Hoy toca hablar del periodismo, del aprendizaje y de un oficio que me reconforta, que muchas veces está menospreciado y que suele estar en una constante crisis existencial. Empañado con fake news, con clickbaits y todos los anglicismos que se nos puedan ocurrir, pero que guarda profesionales entregados que pelean día a día por ofrecer al lector una información veraz sobre aquello que le preocupa o le afecta.

Son solo cuatro meses los que podría poner en mi currículum como experiencia laboral en este sector a día de hoy. Cuatro meses en esta profesión en los que he aprendido, y sigo aprendiendo, cómo llegar a las personas, hacer titulares que inviten a leer, y sobre todo, la importancia que tiene el periodismo local o de proximidad.

Porque si me hubieran dicho hace seis años, cuando empecé la universidad, que iba a estar escribiendo un artículo de opinión para el especial del 40 aniversario de una de las cabeceras canarias, no les hubiera creído.

Cuatro meses en la profesión, los que conforman el principio de mi andadura profesional, han dado para mucho. Como muchas de mis amigas, las que nos atrevimos a desoír las advertencias de aquellos profesores y familiares que nos repetían «¿Periodismo? Eso no tiene salidas», intento aprender y retener cada día qué significa ser periodista y la responsabilidad que tenemos.