Crítica y autocrítica

Hay momentos en los que conviene parar y reflexionar para mejorar y la situación con la violencia contra la mujer lo requiere

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Pocas cosas son tan sanas como la crítica generalizada y la autocrítica. Siempre y cuando sean constructivas, por supuesto. A veces no resulta sencillo, sobre todo si la empresa que se tiene entre las manos es positiva. Pero hay momentos en los que conviene parar, reflexionar y aclarar las ideas. No todo se consigue con buenas intenciones y a veces resulta inevitable estar más apegado a la realidad cotidiana y a lo tangible que a la teoría y lo conceptual.

El próximo jueves es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Llegamos a esta cita mal. Muy mal, a la vista de las cifras de tropelías desarrolladas en lo que va de año. Y no puede ser. Ya está bien de tanto bárbaro y tanta barbarie. Dudo que alguien que no sea un bien nacido no lo tiene claro.

Pero también ha llegado el momento de analizar si todo lo que se ha puesto en marcha en los últimos años para combatir esta lacra deleznable es acertado y, sobre todo, si es eficiente. Sí, es triste, pero hay que hablar de eficiencia, porque lo que está en juego es mucho dolor y, sobre todo, las vida de muchas mujeres.

Roma no se conquistó en un día y cambiar las mentalidades de algunos lleva tiempo y la empresa es muy compleja. Pero si los últimos estudios 'cantan' que entre los jóvenes, las generaciones que tendrán el mando en breve, la igualdad y el respeto hacia la mujer no entra entre sus concepciones vitales, el problema es mayúsculo y las urgencias se disparan. Aquí no hay bandos. Todos tenemos que arrimar el hombro y si alguien busca aprovechar la conyuntura para beneficio propio y hacerse un 'huequito', sobra en el equipo.