Café para todos

Crisis de piscina

07/08/2019

Agosto, un mes inútil en todo aquello que consideramos importante, está dando más juego del previsible. Cuando la preocupación más lógica debería ser no acabar como una gamba tirado en una hamaca, o no meterse en remojo haciendo la digestión, a más de uno se le ha atragantado los huevos con beicon en el bufet del hotel.

Uno de estos ejemplos lo protagoniza Héctor Suárez, estrella principal de uno de los grandes culebrones del verano. En esta historia, donde se mezcla política, amor y escándalo, ambientada en Telde y con un presupuesto de unos 100.000 euros, el alcalde y su señora están a punto de dar el salto a Netflix.

En el primer capítulo, que fue el que enganchó a la gente, Suárez decidió que sería buena idea contratar a su mujer como asesora, pagarle una pasta que no le corresponde, y ver si tal acción pasaba desapercibida. Pero claro, como es obvio, la productora pensó que el culebrón debía tener continuidad, y decidió poner en escena al resto de actores. Oposición y socios de gobierno le dijeron al alcalde que no colaba, y que le dijera a su mujer que se fuera olvidando del chollo.

«Uno de estos ejemplos lo protagoniza Héctor Suárez, estrella principal de uno de los grandes culebrones del verano».

Héctor, que ya cuando estalló el escándalo se encontraba en remojo, decidió romper sus idílicas vacaciones para lanzar un comunicado, que serviría como gancho para el capítulo tres. Con gran incertidumbre, y con la audiencia enchufada de manera masiva, Suárez afirmó que había recapacitado, y que le había dicho a su mujer, que por cierto estaba en la hamaca de al lado, que no la iba a contratar. Por supuesto, el motivo era Telde, y su «estabilidad». Lo de que sus socios de gobierno le dijeran que tenía que cesarla es un detalle menor. De Héctor El breve, pasó a ser Héctor El débil. Se acababa así el episodio tres, que dejó tantos huérfanos como Juego de Tronos.

Pero la productora, que es muy generosa con su público, y viendo la rentabilidad que está teniendo esta mini serie, decidió ofrecer un capítulo final. Pasan los días, y nada más se sabe del feliz matrimonio. Hasta que vuelve a saltar la oposición, y pone el grito en el cielo porque resulta que Gloria, que así se llama la otra protagonista, ¡no ha sido cesada!.

Mientras que el alcalde justifica este retraso en el cese por meras cuestiones administrativas, -que lento va el sistema cuando de cesar se trata-, de paso aprovecha para cargar contra la oposición, tildándola de «machista, y retrógrada». Por su parte, Gloria se siente «víctima de una persecución política». Persecución, Gloria, de todo el pueblo de Telde, que les pilló la trampa, y les puso la cara roja. ¿Habrá próximo episodio? Espero que así sea, esta historia me fascina.