Covid: falta de valentía

No consta que la Comisión Europea le vaya a retirar fondos a Austria por ponerse firme con la pandemia

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Plamas de Gran Canaria

Austria debe ser que es menos Europa que el resto de Europa. Alemania debe ser que es menos garantista de los derechos humanos que el resto de Europa... Es la única conclusión cuando uno ve que en países que son miembros de la Unión Europea igual que España lo es se empiezan a aplicar medidas dotadas de lógica para evitar un repunte de los contagios. Y eso pasa en dichos estados por la obligación de la vacuna en segmentos profesionales que son clave para evitar más contagios y también por limitar la movilidad de quienes libremente deciden no vacunarse.

No consta, por cierto, que la Justicia europea tenga intención de actuar contra Alemania o Austria, como tampoco consta que la Comisión Europea amenace con retirarles fondos comunitarios por una supuesta vulneración de derechos fundamentales. Digo esto porque resulta curioso que Bruselas se interese por cómo se elige a los jueces en España y no por las resoluciones judiciales en un asunto tan delicado como la batalla contra la pandemia.

«Habrá que ver cómo es la legislación en esos países», me dice un contertulio. Y seguramente ahí está la clave. Pero el problema lo tenemos nosotros: no ha habido voluntad política para sacar adelante un paraguas legal que permitiera al Estado y a las autonomías fijar barreras de contención efectivas si repuntaban los contagios, como ahora está sucediendo. En paralelo, lo que sí ha habido es una estrategia política basada en jalear que las restricciones son limitaciones inaceptables de los derechos y que lo guay es identificar quitarse la mascarilla e incluso no vacunarse con la libertad. Todo ello, además, bendecido por las urnas, como se vio en las elecciones en la Comunidad de Madrid. E insisto para que no haya dudas: no culpemos a los que han optado por quedar voluntariamente al margen de la vacunación, sino a quienes, pudiendo modificar el armazón normativo, no lo han hecho. Eso es lo que ha dado pie a un aluvión de resoluciones judiciales que han protegido a los que iban a la contra, empezando por el Tribunal Constitucional y su interpretación sobre el estado de alarma (ahora, pasado el tiempo, lo fácil es decir que lo correcto habría sido el estado de excepción).

Pasado el tiempo, seguro que habrá alguna tesis doctoral sobre la falta de valentía política para tomar las medidas legales necesarias, basadas en los criterios científicos y en la realidad incontestable. Pero pasado ese tiempo habrá un puñado de muertos por el camino. Un buen puñado.