Conferencia de Presidentes

El Gobierno de Pedro Sánchez tiene unos aliados preferentes que determinan su mayoría parlamentaria y eso lo condiciona todo

Editorial -
EDITORIAL -

La isla de La Palma acoge hoy la celebración de la Conferencia de Presidentes, tras una primera cancelación por la invasión de Ucrania por tropas rusas. Se cumple así el compromiso anunciado por el presidente Pedro Sánchez tras el estallido del volcán en septiembre del pasado año, un hecho de críticas consecuencias para la Isla Bonita, que respondió con una resiliencia que este sábado fue puesta en valor en el acto institucional celebrado en La Palma y con asistencia de los reyes.

Es evidente que, más allá de esa deuda política con La Palma que hoy quedará satisfecha, la Conferencia de Presidentes llega marcada inevitablemente por el impacto de la guerra en el Este de Europa y sus efectos en la economía. Más aún cuando Europa creía vislumbrar el final de túnel de la pandemia, de manera que cuando se doblegaba la sexta ola de contagios, llegó una guerra que ha desbaratado todos los planes, está laminando la incipiente recuperación de la actividad productiva y abre dudas sobre la capacidad de los países europeos para seguir endeudándose.

Con la inflación desbocada, los precios de la energía en una espiral de crecimiento imparable por efecto de la guerra en el negocio del gas, y la escasez de suministros básicos, como los cereales, el cuadro resultante es una economía tensionada. El crecimiento sostenido de los precios coloca a España ante un horizonte de estanflación que obliga al Gobierno a tomar medidas.

Eso es precisamente lo que hoy cabría esperar de la Conferencia de Presidentes pero somos poco optimistas al respecto. El Gobierno de Pedro Sánchez tiene unos aliados preferentes que determinan su mayoría parlamentaria y eso lo condiciona todo. De hecho, la renovación al frente del Partido Popular debería servir para que socialistas y populares retomasen el consenso necesario pero no se vislumbran pasos en este sentido.

La situación crítica que vive la economía precisa de medidas acordadas entre los dos grandes partidos, que tienen además las máximas responsabilidades en los gobiernos autonómicos. Sin embargo, se perpetúa una dinámica de confrontación PSOE-PP que acaba dando entrada a otros partidos en los gobiernos, como acaba de ocurrir en Castilla y León.

Lo deseable es que la Conferencia de Presidentes de hoy se cierre con acuerdos concretos, con medidas urgentes para minimizar los efectos de la guerra y para apuntalar la recuperación. Lo previsible es que acabe la cita de La Palma con buenas palabras y poco más. En clave canaria, lo deseable también es que las autonomías se impliquen en la atención a los menores inmigrantes: no es de recibo que los mismos gobiernos que ahora abren los brazos a los refugiados de Ucrania hayan estado de brazos cruzados cuando Canarias atendía -y sigue haciéndolo- en solitario a quienes llegan de África.

Hace bien el presidente Ángel Víctor Torres en plantear hoy ese asunto en la Conferencia de Presidentes. Y mejor haría el presidente Sánchez, si las autonomías siguen sin solidarizarse con el archipiélago, en imponer un reparto.