Imagen de archivo de una protesta de personal sanitario de Atención Primaria. / EFE

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Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

Dicen que en Fitur había más prensa acreditada que empresas interesadas en la feria. Resulta creíble, porque los representantes políticos suelen ir a cualquier parte, incluida las más irrelevantes, con todo un convoy de márquetin para copar los titulares de las noticias.

Tras esa fachada de ilusión, resilencia, normalidad y éxito sin igual se encuentra, sin embargo, la más prosaica realidad, aquella que sin un convoy de prensa se impone en el día a día de la mayoría de las personas. Si vive usted en Almatriche, se tiene que jugar el tipo sorteando coches para llegar a la farmacia. Lamentablemente, no hay una feria para los menesterosos, que sería la única forma que por allí se dejara caer un político.

Lo mismo sucede si ha enfermado y necesita una consulta médica, cuando tienen que esperar casi 10 días para lograr una cita en atención primaria porque esa es la media (9,67 exactamente) de días de espera para acceder a una consulta en un centro de salud en Canarias, por encima de la media estatal (8,8 días) según el informe que hizo público esta semana la Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). Nunca lamentaremos lo suficiente que no haya una feria de médicos de cabecera.

El deterioro de la Atención Primaria es generalizado en todo el país. Hay huelgas o paros convocados en varias comunidades para llamar la atención de u na ciudadanía que parece hacer caso omiso, o bien ya pasa olímpicamente, de la depauperación de los servicios básicos.

Cualquiera que bucee en las redes sociales se da cuenta de que hay más «protesta-fotos» por el precio de los aguacates o cualquier otro producto «básico» que por la falta evidente de medios personales de la sanidad, educación, servicios sociales, en la justicia, en los servicios de bomberos, policía o limpieza.

Ante este panorama, cada vez nos acercamos un poco más a ese submundo donde solo cabe la salvación personal, lo mismo que vienen haciendo la mayoría de las personas que viven en países pobres. Tan pobres como ya lo somos nosotros, con una renta per cápita que produce sonrojo. Pobres, sí, pero con ferias.