A cara descubierta

CC y el conejo de la chistera

14/06/2019

Silvia Fernández

Vaya tsunami el que se produjo el miércoles después de que CC, en su intento desesperado de mantener el poder y seguir anclado en su feudo natural: Tenerife, decidiera ofrecer al PP la presidencia del Gobierno de Canarias a cambio de su apoyo. Eso si que fue una noticia de esas que obligan a parar cualquier rotativa. Asier Antona, contra todo pronóstico, convertido en presidente del Gobierno de Canarias y Pepa Luzardo, alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria. Zas! Eso si que parece un truco de magia, el conejo que aparece en la chistera.

Aun quedan algo más de 24 horas muy intensas, hasta que se constituyan los ayuntamientos mañana, para que se aclare qué partidos integrarán el próximo Gobierno de Canarias. Si vemos que Santa Cruz de Tenerife queda en manos de CC estará claro que el Ejecutivo regional estará integrado por los nacionalistas y los populares los próximos cuatro años. Si pierden ese municipio será otro el acuerdo, aún por definirse.

Sin embargo, aunque todo sigue abierto, a fecha de hoy y teniendo en cuenta los derroteros que está tomando la cosa el pacto más posible es CC-PP. Ellos y otros otros socios que aún están por ver y que no tienen por qué pasar únicamente por Casimiro Curbelo y los gomeros. No hay que olvidar en este tablero la jugada que hará NC si finalmente el PSOE se mantiene en sus trece y decide perder la oportunidad que tiene en Canarias de hacer historia, promoviendo un cambio político en el Gobierno regional que reclaman los ciudadanos y que es necesario desde un punto de vista de salud democrática.

Casi 30 años de un partido en una administración no es sano, llámese CC, PP, PSOE, NC... Da igual las siglas. En ese tiempo se generan muchos vicios y los que vienen detrás tapan a los que estuvieron primero. Las ventanas no se abren, las alfombras no se sacuden, y el polvo y la suciedad se extienden por doquier haciendo el ambiente irrespirable. Solo por hacer una limpieza general es necesario el cambio

El PSOE no pudo hacerlo en 2007, tras el triunfo de Juan Fernando López Aguilar, por el equilibrio de fuerzas en Madrid que forzó un pacto entre CC y PP pero ahora nada se lo impide salvo las ambiciones personales y las visiones cortoplacistas de algunos de sus dirigentes. Por dos ayuntamientos en la isla redonda sacrifican el Gobierno de Canarias y un cambio político histórico. Yerran en una estrategia que se les puede venir en contra. Como decían esta semana el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, las urnas tienen memoria y no olvidan tan fácilmente las torpezas políticas. Tampoco las que cometen los socialistas.