Primera plana

Casado y las islas

09/01/2019
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Si un líder nacional viene de gira política por Canarias y la estela que deja es su intención de que esta tierra se convierta en sede del mando de la OTAN para África, de poco le habrá servido a Pablo Casado tomar el avión durante dos horas y media. Lo que pasa es que las ocurrencias en la actual política se amontonan (la cantidad de responsables públicos que se nota que no saben lo que tienen entre manos) y solo empeoran la agenda. Sin ir más lejos, no hace tanto Albert Rivera dijo que aquellos que hubiesen sido testigos de la Transición no podían participar de la política: en un santiamén se cargó varias generaciones. Y esto irrita. Los mandamases a izquierda y derecha se creen únicos, tocados por un halo divino, no conocen la virtud de la humildad y, sobre todo, lo más cansino, sobreactúan profesando que están en posesión de la verdad porque aseveran por su obrar que lo saben todo.

«Las declaraciones de Casado sirven para recordar la vigencia del nacionalismo canario»

Decir que el archipiélago puede ser base potencial de la OTAN para África es desconocer que justo aquí fue unas de las regiones donde ganó el no en el referéndum convocado por Felipe González en 1986. Pero no solo eso, tampoco esgrime lo delicado que fue la posición geopolítica de Canarias durante la Transición: fue uno de los quebraderos de cabeza de Adolfo Suárez y sus escuderos de la UCD cuando encima aún planeaba la Guerra Fría, hacía muy poco que se había producido la Marcha Verde y Antonio Cubillo acababa de vender la moto por África de la colonización canaria por parte de España. Si Casado hubiera tenido estas claves presentes, seguramente no se habría atrevido a decir esta nueva chuscada. Tanto que Casado y el resto de líderes se llenan de palabras sobre la Constitución, especialmente cuando toca hacer balance por cada aniversario, y después no manejan su preámbulo, el espíritu político de la época y la letra pequeña del relato.

Eso sí, las declaraciones de Casado sirven para recordar la vigencia del nacionalismo canario. La necesidad política de entender que esta tierra no cabe en la uniformidad peninsular. Que los que pretenden desconocer la nación canaria (su condición efectiva de nacionalidad) contemplan las islas como una sucursal más de sus siglas donde sumar escaños a sus raquíticas mayorías parlamentarias en Madrid. CC y NC han transmitido su repulsa al proyecto de Casado. Y soterradamente poseen ahora un punto en común más (que siempre habían tenido pero por último obviaron) para confluir en un tiempo político venidero donde mucho me temo que los intereses de Canarias no estarán en la categoría de los asuntos importantes. Lo de Casado puede quedar en una anécdota ante la ola recentralizadora que algunos partidos desean ejecutar desde Madrid. Muy preocupante.