Editorial

Carreteras y movilidad

09/12/2018

Si no hay contratiempos de última hora, la próxima semana el Ministerio de Fomento y el Gobierno de Canarias firmarán el Convenio de Carreteras, un acuerdo largamente esperado en las islas y cuya rúbrica se ha demorado más allá de lo razonable por decisiones que solo se explican desde la miopía política, pues no había motivos administrativos ni legales para ese retraso. Conviene recordar en este sentido que Canarias tiene a su favor las resoluciones judiciales que obligan a corregir los recortes en la inversión en carreteras que tomó el Ejecutivo central durante los mandatos del Partido Popular en Madrid, esos que tanto condenó en su día el Partido Socialista y que, sin embargo, tanto le ha costado corregir.

«El problema de la movilidad no se reduce a tener más carriles. Se echa en falta un plan integral»

El convenio debe permitir afrontar obras de tanto calado como la conclusión de la nueva carretera a La Aldea, la introducción de alternativas para aminorar el grave problema de movilidad que sufre Tenerife y poner remedio también al estrangulamiento continuo que sufre la capital grancanaria en Las Alcaravaneras. En esos y otros puntos críticos hay que exigirle al Gobierno de Canarias la máxima celeridad una vez que se suscriba el acuerdo entre las dos administraciones. Como también habrá que estar vigilante para que la tramitación de los diferentes proyectos no quede condicionada por las presiones de cabildos o ayuntamientos en función de las siglas políticas de quienes los gobiernen.

Dicho esto, el problema de la movilidad en Canarias y sobre todo en las islas capitalinas no se reduce a tener carreteras con más carriles. Se echa en falta un plan integral que apueste por fórmulas de transporte público. Porque la experiencia enseña que más asfalto no es solución cuando en paralelo hay más vehículos. Y más preocupante es esa espiral en un territorio fragmentado y en el que suelo y paisaje son especialmente valiosos al tener el turismo como motor indiscutible de la economía.

Las soluciones han de ser coordinadas entre el Gobierno, los cabildos y los ayuntamientos, con la colaboración presupuestaria del Estado. De lo contrario podremos encontrarnos con que fórmulas novedosas como la MetroGuagua de la capital grancanaria sean gotas en el océano del problema de la movilidad que sufre Gran Canaria en su conjunto, con retrasos continuos en el acceso y la salida a la cuidad en la zona comercial de Telde.

Esperamos, por tanto, que la firma del Convenio de Carreteras suponga un hito para la solución de problemas urgentes. Pero a sabiendas de que el futuro pasa por una política de movilidad que incluya medios públicos que garanticen agilidad, puntualidad, sostenibilidad económica y también una menor contaminación.