Primera plana

Carmena, presidenta

14/07/2019

La izquierda se rompe. O la competición dentro de ella se recrudecerá. Entra en escena un nuevo partido político a nivel nacional: Íñigo Errejón se pone las pilas. Y de cara a las elecciones generales de otoño su intención es presentar a Manuela Carmena como presidenta del Gobierno. Sería una formación que estaría ubicada a caballo entre el PSOE y Podemos. Algo así como quedarse con lo mejor de cada casa que contenga la puridad de la izquierda sin contaminaciones de aparatos burocratizados que impiden la regeneración y salvarse de los egos que campan a sus anchas. Errejón tiene unos meses para poner en marcha la maquinaria. En Madrid ya están trabajando al respecto y la tentación de tirar de Carmena, que ganó los comicios al ayuntamiento capitalino, es cada vez más fuerte. Es una líder carismática.

La entrada de Carmena en la primera línea nacional constata la degradación del nivel de los políticos en términos generales que requiere ser revertida con personas que por sí mismas aporten prestigio a la actividad pública tras tanto letargo marcado por los aparachits. Parece que estamos ante el péndulo de la historia que tras la podemización de los partidos retorna a un espacio de captar cuadros bajo la concepción clásica de la dirigencia. A fin de cuentas, no es nada nuevo; tras la sociedad de masas del periodo de entreguerras europeo sobrevino justo tras el conflicto bélico las organizaciones políticas cuyas estructuras responden a lo que hemos conocido desde entonces hasta la crisis económica de 2008. Sería el principio de acción y reacción, a más simplificación de la vida interna donde ya todo vale y no se distingue nada, volvería el estilo organizativo de siempre que además resulta más eficaz.

En Canarias la izquierda estaría dividida en cuatro partidos: PSOE, Nueva Canarias, Podemos y el que se crearía comandado por Errejón. Carmena dispone de una legión de seguidores que ve en ella una personalidad con entidad propia capaz de superar el revanchismo y los discurso caducos fruto de unas siglas que no se han renovado o lo han hecho falsamente apelando a discursos populistas tergiversados. Esto último es un fenómeno en todo el continente europeo que ha alcanzado incluso al otro lado del Atlántico desde que la Administración Trump es una realidad.

De repetirse los comicios generales y encima motivado por la ausencia de confluencia de la izquierda, Carmena robaría votos tanto al PSOE como a Podemos pudiendo aun generar la sorpresa nacional que llevaría al sistema de partidos a una nueva dimensión. Todavía es pronto para calcular del todo lo que supondría la irrupción de Carmena, pero ella junto a Errejón podrían tutear perfectamente a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias. Y si las cosas toman velocidad de crucero hasta podría darse la paradoja de que Carmena fuese la jefa del Ejecutivo de consenso dentro de las izquierdas. No se sabe de momento la marca de este nuevo partido ni dónde dispondrán los locales para sus sedes en las capitales de provincia. Pero Errejón lo tiene claro y quiere marcar su propio discurso dentro de la izquierda que vaya más allá de las rencillas entre Sánchez e Iglesias. Será un otoño movido.