Primera plana

Canarias y la fuerza nacionalista

21/03/2019
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Nadie pensaba que cuando Paulino Rivero saliera del Gobierno se dedicara a promover la necesidad del nacionalismo canario de reunificarse o confluir de alguna forma. Estando en su momento en Presidencia recibió críticas por parte de NC, aunque ahora Román Rodríguez advierta que Fernando Clavijo haya hecho bueno a Rivero. El expresidente pudo ser la plataforma de NC en Tenerife, pero rechazó la idea por aquello de la lealtad debida a CC. Aunque luego la ingratitud del clavijismo llegó a tal punto que le impidieron por activa y por pasiva presidir el Club Deportivo Tenerife. Asombra la mezquindad que puede alcanzar la vida interna de los partidos, especialmente cuando los que acceden a comandarlo piensan que toca entonces pasar factura.

El 28 de abril se constatará si CC y NC mantienen su escaño en el Congreso de los Diputados. Es inviable esa invitación por la cual los nacionalistas de una provincia deberían votar a la opción contraria: los de CC a NC en Las Palmas y los de NC a CC en Santa Cruz de Tenerife. Para empezar porque aún (y quizá para siempre) sobresale que una formación es de izquierdas y la otra conservadora. Pero especialmente porque el caso Grúas impide cualquier reformulación nacionalista. Clavijo está en lo suyo, que es en salvarse en el periplo judicial que solo acaba de empezar. Y si para ello debe sacrificar a CC o a las instituciones del Estado de Derecho, no dudará en hacerlo.

«El 28 de abril se constatará si CC y NC mantienen su escaño en el Congreso de los Diputados. Es inviable esa invitación por la cual los nacionalistas de una provincia deberían votar a la opción contraria»

Pedro Quevedo y Ana Oramas tienen encomendada la misión de hacerse oír en una Cámara Baja que se antoja muy problemática y en la que el ruido parlamentario será el estilado en la confrontación de dos bloques que apenas dejan espacio a terceras vías. Es el país al que nos abocamos y donde el dilema por ahora es tan solo si gobernarán las tres derechas o las izquierdas pendientes en exclusiva del tema catalán, como si el resto no existiera. Eso sí les ha salido bien a los soberanistas: manteniendo el pulso con Madrid se aseguran ocupar la agenda política y plasmar sus reivindicaciones. El que se silencia no consigue nada. Unas comunidades autónomas, como la canaria, han cumplido con los plazos de reducción del déficit público y luego, a la hora de la verdad, lo que se discute es el nivel de financiación en Cataluña para amortiguar el afán independentista. Estas son, guste o no, las reglas prácticas por las que se manejan en el poder central. Sin presión del nacionalismo canario, no habrá atención desde Madrid. En esto los catalanes han marcado el camino. Y si después las derechas mesetarias solo tienen a mano el artículo 155 de la Constitución, no solo habrá bloqueo político sino que se romperá el mínimo consenso territorial ungido desde el 78 hasta la fecha. Si se cuestiona la descentralización, como plantea Ciudadanos y Vox, Canarias reivindicará lo que le pertenece. No es para menos.