Factura de carburante de El Hierro. / C7

Canarias, dos velocidades

«En materia de productos derivados del petróleo hay canarios de primera y canarios de tercera. Con una variación tan llamativa, los residentes de las islas no capitalinas de la provincia vecina ni siquiera pueden ser considerados canarios de segunda»

José Ramón Sánchez López
JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ LÓPEZ

El pasado domingo puse gasolina sin plomo de 98 en el coche que había alquilado. Por litro pagué 1,532 euros. Fue en El Hierro, en una de tres estaciones de servicio de la isla, todas coincidentes en sus tarifas, más propias de la península que de nosotros. Ese mismo día, en la gasolinera junto al aeropuerto de Guacimeta vi que el mismo producto, probablemente con idéntica procedencia, estaba a poco más 1,33 euros el litro.

Por litro, redondeando, un diferencial de 0,2 euros. De este modo, considerando que un depósito puede contener unos 50 litros de carburante, lo que en Lanzarote alcanzaría una suma de 66,5 euros; en El Hierro se elevaría a nada menos que 76,5 euros. Más escandalosa sería aún la diferencia de comparar la situación de la Isla del Meridiano con la carta de precios medios de Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife; siempre por debajo de la que se suele despachar en Lanzarote.

En La Palma y La Gomera la situación se asemeja a la herreña; quedando patente así que en materia de productos derivados del petróleo hay canarios de primera y canarios de tercera. Con una variación tan llamativa, los residentes de las islas no capitalinas de la provincia vecina ni siquiera pueden ser considerados canarios de segunda.

Gomeros y palmeros, como acontece con las buenas gentes de El Hierro, no consta que en general tengan sueldos medios por encima del resto. No pagan menos impuestos y me arriesgo a decir que sufren las consecuencias de la crisis económica como cualquier otro mortal asentado en las islas. Basta ver lo que pasa con los combustibles y no digamos con la cesta de la compra.

Así las cosas, a finales de noviembre de 2021 sigue patente que queda mucho para lograr de Canarias un territorio de iguales. Corregir el Estatuto de nuevo, esta vez bien, podría ser un punto de partida.