La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, en su visita a la regasificadora de Gijón a principios de julio. / EFE

Canarias, El Musel y el gas

En 2017 la CNMC dio el carpetazo definitivo a las regasificadoras en Canarias al no haber garantías de solvencia económica. Entonces, el organismo apuntó a la planta asturiana de El Musel como el mal ejemplo de lo que podría suceder en las islas. Hoy esta regasificadora es una oportunidad estratégica para España. Las de Canarias también podrían haberlo sido

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Ahora que la regasificadora de El Musel (Gijón), que lleva más de ocho años construida y sin operar, se convertirá en estratégica ante la crisis de suministro de gas que se prevé este invierno en Europa lamento la oportunidad que ha perdido el archipiélago, cuyas plantas de gas previstas en Arinaga y Granadilla nunca llegaron a ejecutarse.

Fue en 2017 cuando la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) emitió un dictamen preceptivo en contra de la planta de Granadilla al entender que la infraestructura tenía pocas garantías de sostenibilidad económica y advertía del riesgo de que, tras su construcción y la fuerte inversión que implicaría, quedara cerrada al igual que había ocurrido con la de El Musel. Aquel dictamen fue el carpetazo definitivo al proyecto del gas en Canarias.

La planta de Gijón era entonces el mal ejemplo de aquello que no se debía hacer en Canarias. Hoy, solo cinco años después, el Musel adquiere un papel estratégico y el archipiélago se encuentra ante una oportunidad perdida, máxime teniendo en cuenta su posición geográfica, entre tres continentes.

La regasificadora de Enagás en Gijón se encargará de abastecer de gas con buques metaneros al norte de Europa en un invierno que se prevé muy complicado en suministro energético para los países del entorno, ayudando a paliar la situación ante el previsible recorte de gas ruso. Se prevé que cada año puedan cargar y descargar más de 100 barcos de GNL en la planta asturiana. A finales de este año o principios del próximo estará ya en funcionamiento.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ya ha dado el visto bueno para ello. El Musel ha dejado de ser un mal ejemplo.