Canarias y el Consejo de Ministros

Es evidente que en clave canaria el Ejecutivo debe tener presente que la lejanía y la insularidad agravan la situación

Editorial -
EDITORIAL -

El próximo martes, el Consejo de Ministros se sienta para aprobar una batería de medidas orientadas a amortiguar el impacto de la guerra de Ucrania en la economía española. Según el compromiso del Ejecutivo, se tendrá en cuenta para ello el parecer de las comunidades autónomas, que fueron escuchadas en un encuentro celebrado esta semana, pero habrá que ver si finalmente es así, pues en demasiadas ocasiones el gabinete de Pedro Sánchez ha demostrado que la manida cogobernanza es un concepto vacío de contenido cuando llega la hora de su puesta en práctica.

El conflicto bélico, que no presenta signos de un fin próximo, ha agudizado tensiones económicas que ya estaban laminando la incipiente recuperación del tejido productivo. La más notable es el encarecimiento de la energía, que ha derivado a su vez en una escalada imparable de la inflación. En el caso de España, se están registrando índices de precios al consumo que se acercan peligrosamente a los dos dígitos, lo que está dinamitando todas las previsiones. Una inflación al alza sostenida en el tiempo supone un duro golpe a cualquier economía, y más aún a una debilitada por la pandemia, como es el caso de la española. Hasta la propia administración lo está acusando, con licitaciones que quedan desiertas porque lo presupuestado se aleja mucho del coste real.

Por si fuera poco, en las dos últimas semanas España se ha encontrado con un paro de los transportistas que está provocando falta de suministros. Lo acusan todos los sectores, desde las industrias que carecen de materias primas a los supermercados y negocios de hostelería y restauración, pasando por una ganadería que ve cómo las reservas de forraje menguan y una agricultura que no consigue llevar sus producciones a los puntos de venta.

A la espera de ver qué medidas concretas aprueba el Consejo de Ministros, y si efectivamente tiene en cuenta lo que le plantearon las comunidades autónomas, es evidente que en clave canaria el Ejecutivo debe tener presente que la lejanía y la insularidad agravan la situación. El aumento en el precio de los carburantes pasa factura directa e inmediata a una economía dependiente del exterior como la nuestra, ya sea por los fletes en el transporte marítimo o por el riesgo de que la llegada de turistas se reduzca por la subida de precios de los billetes, a lo que se une el efecto de la guerra en Ucrania como elemento que puede disuadir al turista europeo a la hora de elegir un destino alejado para sus vacaciones.

Haría bien Pedro Sánchez en trasladar a Canarias el mismo argumento que ha utilizado en Bruselas a la hora de pelear por un trato singular para frenar el encarecimiento de la energía. Nos referimos al concepto de 'isla energética' que articularon a la par España y Portugal, porque si la Península Ibérica es una 'isla' en materia de generación y distribución de electricidad, Canarias son ocho islas en lo físico y en lo económico, con el añadido de que la doble insularidad dispara los costes. Razón de más, por tanto, para que en ese catálogo de medidas que irán al orden del día del Consejo de Ministros del martes haya decisiones que atiendan la singularidad del archipiélago.

No se trata de reclamar medidas de privilegio, sino de ser coherentes con el propio mandato constitucional, que reconoce el hecho insular y la necesidad de ser atendidos en consecuencia. Si los momentos críticos precisan de medidas excepcionales, los territorios singulares necesitan en esos tiempos de crisis soluciones específicas adaptadas a su realidad. Eso es lo que espera Canarias: menos palabras faltas de contenido y más hechos en el Boletín Oficial del Estado.