Cuentos chinos

Bulos vs sentido común

29/02/2020

Leí esta semana un artículo en el que se ofrecían recomendaciones a la población para que evitaran ser engañados por los bulos que circulan siempre que hay un foco informativo de gran interés. Pues qué quieren que les diga, a mi me parece totalmente surrealista que haya que dar claves a los lectores de noticias para que estos distingan entre las fiables y las que generan desinformación y, a la postre, confusión.

Que si hay que buscar la fuente de la noticia y verificar su autenticidad, que si no se deben de reenviar estos bulos sin antes comprobarlos, que si debemos de ser críticos y no caer en el engaño, que si debemos de contrastar las fotos y vídeos para determinar si se corresponden a la noticia o no, o que no tenemos que entrar en estado de pánico al recibir información falsa. Todas estas recomendaciones son altamente positivas pero yo las resumiría en dos, sencillas y sin lugar a la confusión. El lector que quiera saber lo que ocurre con situaciones de interés como es el coronavirus, pues que lea medios de comunicación reconocidos o beban de las fuentes oficiales. Ni más, ni menos.

«La responsabilidad de los medios a la hora de informar es obligada, pero debe de ser compartida por el ciudadano»

Sobre todo, esto de las noticias falsas (me niego a llamarlas fake news) en el sector de la salud son muy recurrentes ya que los estudios determinan que una de cada tres informaciones que circulan por las redes sociales y aplicaciones de comunicación, no tienen base ni fundamento. Y lo peor no es eso, es que una gran parte de la sociedad hace más caso a audios de whatsapp elocubrando sobre posibles contagios, que a la información que trasladan los propios medios de comunicación. Como si todos aquí se alinearan en una supuesta confabulación de oscurantismo con el objetivo de ocultar la realidad a los ciudadanos. Ni mucho menos.

Los medios son eso, empresas profesionales que se dedican a informar con criterio y objetividad, sin más. Y si el lector, oyente o espectador prefiere estar al día de lo que pasa en su ciudad a golpe de meme, audio o vídeo que le envían por mensaje, allá ellos, pero vivirán en un mundo paralelo alejado de la realidad y, lo peor de todo, engañarán a sus allegados reenviándoles estas informaciones falsas.

La difusión de bulos es peligrosa en todos los sentidos y más cuando se trata de asuntos de esta relevancia como contagios por enfermedades. La responsabilidad de los medios a la hora de informar es obligada, pero debe de ser compartida por el ciudadano que engaña reenviando mentiras. Es cosa de todos.