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Bogdanovich

DEL DIRECTOR ·

Su vida sentimental se enredó tanto que acabó pasando factura a su cine

Sábado, 8 de enero 2022, 10:07

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Casualidades: el miércoles vi un documental sobre el cine estadounidense de los años 70 donde se contaba la irrupción del director Peter Bogdanovich y donde aparecía hablando de su obra y la de otros compañeros de profesión. Y el jueves llegó la noticia de su fallecimiento, con lo que abre en este 2022 la lista de esos a los que recordaremos en diciembre por haber muerto. En realidad no es una casualidad: si se quiere abordar el cine, el bueno, de los 70 en Estados Unidos, tiene que aparecer Peter Bogdanovich. Como también si se quiere hablar del declive de quien pareció tenerlo todo, habrá que hacerlo de Bogdanovich.

Quizás fue uno de los americanos más europeos en la industria de Hollywood. Estudioso y amante del cine francés, contribuyó con la generación del 70 a cambiar la industria. El 'star system' tocaba a su fin, el país se encontraba metido en una guerra que nadie entendía y la cultura iba derribando fronteras ideológicas y mentales. Y apareció un puñado de cineastas que no necesariamente se tostaban al sol en Hollywood y que primero bebieron en las fuentes del neorrealismo italiano y también en la nueva ola francesa. Al cóctel de influencias hay que añadir, por supuesto, la aparición de la televisión, con su capacidad de influencia, de generar nuevos estilos y géneros y, sobre todo, con una manera de filmar mucho más rápida y también más barata.

De la mano de algunos ya veteranos en la industria como Roger Corman, irrumpió una camada que incluía a Bogdanovich, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, George Lucas y un poco después Jonathan Demme. Casi nada. Ahí estuvo el olimpo del celuloide en su día y desde entonces cuesta encontrar una generación con tanto talento como olfato para atrapar al espectador.

A Bogdanovich se le debe, sobre todo, 'La última película', crónica sentimental de un Estados Unidos que iba desapareciendo y también de una industria que se iba al garete. Volvió a triunfar con 'Luna de papel' y demostró su amor por los clásicos con la divertida 'Qué me pasa doctor', donde Barbra Streisand era una especie de Bugs Bunny metiendo a Ryan O'Neal en todo tipo de aprietos.

Después nada fue bien. Su vida sentimental se enredó tanto que acabó pasando factura a su cine, sobre todo cuando quiso convertir sus películas en la pasarela de exhibición de sus amores, incluido el trágico episodio de la modelo Dorothy Stratten, asesinada por su pareja.

Fulgor, gloria y declive. Muy del Hollywood que tanto amó.

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