Imagen de archivo de un 'Black Friday'. / COBER

Black Friday

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

Este viernes 25 de noviembre se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, aunque, probablemente, la mayor parte de la sociedad relacione ese día con el conocido Black Friday. Y ni tan mal la coincidencia, porque si nos atenemos al significado de la expresión, ese viernes será tan negro para tantas mujeres como lo habrá sido el jueves, el miércoles o el martes anterior.

El viernes, pues, volveremos a presenciar la retahíla de discursos políticos y anuncios grandilocuentes de todo el arco parlamentario (excepción hecha del partido cafre), que hablarán de lo mucho que han hecho para evitar la violencia contra las mujeres. Pero ya sabemos, por tradición, que serán palabras huecas, porque el asunto no les interesa más allá de quedar bien en las ruedas de prensa.

Tal es así porque si comprobamos la realidad del día a día nos damos cuenta de que un esfuerzo mayor era, además de necesario, fácilmente factible: más personal en los institutos forenses canarios, de tal forma que las mujeres víctimas de la violencia psicológica, que no es tan fácil de probar, pudieran contar con quien informara a la justicia de la gravedad de los daños. Y quien habla de forenses habla de un sinfín de carencias en la administración que, como es natural, sufren en su mayor parte las mujeres, pues, oh casualidad, son las mujeres las que también sufren más la pobreza, la dependencia, el paro, la precariedad... Las mujeres seguimos siendo las grandes olvidadas de una clase política que solo se acuerda llegado el momento de la contienda electoral, o en días señalados. Y si acaso algún día somos noticia, lo es porque o bien nos han matado o porque, según la portentosa inteligencia machirula, hemos acabado excarcelando incluso a nuestros propios violadores.