Un martes cualquiera

Aunque sea por Vox

08/10/2019

Hace un año Vox refrendaba su irrupción política reuniendo a 10.000 personas en el palacio de Vistalegre, un aniversario que el partido celebró el domingo como acostumbra, profundizando en su único y simplista discurso de atacar al resto de fuerzas, defender a su líder intelectual -aquel dictador que tantas vidas quitó como atraso trajo a España- al grito de «el Valle no se toca», y lanzar delirantes teorías conspiratorias como el supuesto interés del PSOE en «deslegitimar la monarquía y a Felipe VI». En fin, más de lo mismo con el enésimo compendio de sinsentidos que cada vez cuela menos entre sus seguidores y que deja patente el futuro que se podía prever para un grupo con semejante ideales: la marginación.

«La posibilidad de dar otra estocada a un Abascal que cada vez está más solo justifica el esfuerzo de volver a las urnas»

En 2018 Vox se aprovechó del desencanto y la apatía generalizada para llegar a los más extremistas. También de la inutilidad del PP acogiendo a buena parte de los conservadores. Pero han sido demasiados despropósitos. Ni los integrantes del grupo Abascal aguantan esto. Sienten vergüenza. Malena Contestí fue la última en bajarse del barco. «No es un partido, es demagogia, homofobia y proselitismo confesional», escribía la exparlamentaria en su despedida. Pero no solo ella, los abandonos se han sucedido en Málaga, Valladolid o Zamora. «De ser un partido político pasó a convertirse en una pseudosecta», dijo Luis Miguel Nuñez, exconcejal de Vox del Ayuntamiento de Toledo. Ellos han tardado en darse cuenta de algo que llevamos tiempo avisando, pero es de valorar que rectifiquen y desvelen que la manzana está aún más podrida por dentro que por fuera.

Con el fin tan cerca, queda darle la última estocada. Motivo suficiente para ir a votar el 10 de noviembre. Las encuestas dicen que ya tocaron su techo electoral las pasadas elecciones, pero hay que ratificarlo porque harán lo posible por sobrevivir. En esta campaña, y viendo las orejas al lobo, Abascal sí se expondrá a los medios a pesar del riesgo de contar con un discurso tan limitado. El cansancio y la decepción es entendible en la ciudadanía, y tener que volver a las urnas cuando el pueblo ya habló es inexplicable. Pero la inoperancia de nuestros políticos nos ha llevado hasta este punto y no podemos repetir su error faltando a nuestra responsabilidad. Que el fin de Vox sirva como acicate, sin ellos España será un poquito mejor.