La Audiencia y Arguineguín

Como es evidente, a los jueces les toca examinar si en un asunto hay o no ilícitos

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

La Audiencia Provincial de Las Palmas ha dado carpetazo a la denuncia, con detallada investigación de la fiscal Teseida García, sobre lo que pasó en el muelle de Arguineguín tras un repunte migratorio que colocó a Canarias en el epicentro informativo nacional. Un epicentro que no fue suficiente para que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, tuviera a bien desplazarse al lugar a interesarse por lo que allí sucedía. Debe ser que Iván Redondo, que por entonces era su gurú en Moncloa, entendió que no le beneficiaba una foto rodeado de inmigrantes, con baños químicos, tiendas de campaña para hacer más llevadero el sol y seguramente un olor a humanidad que no encajaba con la imagen de perfección inolora e incolora que se quería dar del jefe del Ejecutivo.

Como es evidente, a los jueces les toca examinar si en un asunto hay o no ilícitos, en caso afirmativo tipificar el delito y depurar responsabilidades. Si no lo hay, su labor acaba en comunicar que efectivamente no hay ilícito y, no habiendo muerto, pues no puede haber asesino. En este caso, sin embargo, la Audiencia apunta un matiz, que se resume en el siguiente pasaje: «Las carencias del campamento no obedecieron, por tanto, a una arbitraria y manifiesta voluntad de vulnerar los derechos de los/as inmigrantes, se intentó ofrecer amparo, protección y asistencia, si se quiere insuficiente, pero no había otra alternativa, no era posible prever tan masiva llegada, no era posible ofrecer otro espacio (...) Entendemos que, atendiendo a las circunstancias concretas no se pudo actuar de otra forma». Y digo yo, ¿qué entiende el tribunal por «circunstancias concretas? ¿Que llegaron muchas personas en pocos días? ¿O que se sabía que iban a llegar, porque así lo advirtió el propio Gobierno central con meses de antelación? ¿O quizás se acuerda ahora la Audiencia de la evidente desconexión entre los ministerios competentes en los primeros meses? Basta hacer un poco de memoria para tener claro que las «circunstancias concretas» están sobre todo del lado del Gobierno central. No de sus representantes por estos lares, que se quedaron solos clamando en el desierto, sino de una descoordinación, desidia o irresponsabilidad -o las tres al mismo tiempo- entre ministerios que fue flagrante. Si al final apareció suelo público, sobre todo del Ministerio de Defensa, para levantar instalaciones de acogida, fue porque en el minuto uno, en el dos, en el tres y en el quinientos treinta seis... se prefirió endosar el problema a Canarias. Como si fuéramos una colonia.