Primera plana

Asamblea Majorera, sin vuelta atrás

08/02/2020

A buen seguro, Mario Cabrera estará anotando, una por una, las razones de peso para fundamentar, llegado el momento procesal oportuno, que ya Asamblea Majorera, con respecto a CC, no tiene vuelta atrás en sus decisiones a tomar si desea subsistir como proyecto político netamente nacionalista. Hace tiempo que asumió que CC está inmersa en una tesitura de renovarse o morir. Y esta semana Ana Oramas ha añadido un motivo más a la lista. Que el avión en el que iba Delcy Rodríguez transportase o no lingotes de oro dirigidos a Turquía por el chavismo evocando al manido oro de Moscú de la Segunda República, es ya puestos casi secundario, como el propio lío en el que se enredó por sí solo el ministro José Luis Ábalos, sino a efectos canarios lo importante de la entrevista en Antena 3 es que denota la posición en la que se encuentra Oramas y, por ende, Clavijo y la añeja ATI. Haciendo gala, por lo tanto, de un discurso que coloca a CC en una especie de foralismo arraigado al insularismo como si fuese la franquicia en las islas de las derechas mesetarias (PP y, singularmente, Ciudadanos y Vox) al estilo de la UPN o del Foro Asturias de Francisco Álvarez-Cascos que fue vicepresidente y ministro con José María Aznar.

Asamblea Majorera y otros sectores de CC repartidos por el archipiélago no están dispuestos a ceñirse a una deriva de páramo rutinario de aquí hasta 2023. Por la sencilla razón de que para entonces CC, despojada de todo el poder institucional que saboreó, arribará a la cita con las urnas sin sostén sociológico propio o abanderando los mensajes de Oramas que por ahora son los únicos que tendrán un eco mediático producto de ser el único rostro que CC aviva en la agenda diaria dada su posición de diputada en Madrid.

Cuanto más tiempo transcurra, más difícil será para el clavijismo encajar la agraz realidad del naufragio político. Un fracaso del que, cuando menos, Asamblea Majorera desea salirse a la mayor brevedad y que, en el peor de los escenarios, si CC no reaccionase, Nueva Canarias estaría dispuesta a darle cuartelillo en las instituciones de Fuerteventura en función de si los números dan.

En el fondo, la inquietud y el debate al que se ve sometido Asamblea Majorera es desmarcarse, primero, de unos usos y estilos basados en que las islas dentro de CC funcionan a modo de satélites de lo que le plazca a ATI. Vamos, desempeñar un rol accesorio a un centro de poder que, incluso ahora que le vienen mal dadas, se resiste a asumir la dureza de la situación y a ceder. Y, segundo, en Fuerteventura y otras latitudes canarias saben que el contexto es tajante y de hechos consumados y, a la postre, la salida viable para el nacionalismo es avanzar en un proyecto político en el que se sumen aquellos que realmente lo desean.

Así las cosas, la cita congresual de CC en mayo será determinante. Especialmente, por la certeza de que habrá cambios sustanciales; que la CC conocida por último ya no es viable. Por lo que el horizonte es el que es: o apuestan entonces por la construcción y regeneración del nacionalismo o la propia CC se desmembrará porque Asamblea Majorera, y otros, no están dispuestos a inmolarse ni a ser el vagón de cola de un neoinsularismo trufado de esencias forales que opere, en definitiva, de muleta parlamentaria en alianzas mesetarias donde Vox irá dictando el discurso al resto.

Es la hora de la responsabilidad de Asamblea Majorera. En unos meses tiene que resituarse. Pasada la cita congresual o lidera, junto a otros, dentro de CC la nueva era o, por el contrario, se verá obligada a salirse. Más que nada por supervivencia y, no siendo menos, porque el futuro del nacionalismo no puede estar hipotecado ni a Ciudadanos ni a Vox.