Editorial

Una campaña electoral frustrante

21/04/2019

La campaña electoral entra en su recta final y lo hace con la singularidad de dos debates televisivos en días consecutivos entre los candidatos a la Presidencia del Partido Socialista, Partido Popular, Podemos y Ciudadanos. Veremos lo que dan de sí esas dos citas televisivas tan continuadas y también qué efecto pueden tener sobre los votantes, así como si la ausencia de Vox en esos encuentros merma sus expectativas de apoyo en las urnas o por el contrario juega a su favor, como ya pasó en las elecciones andaluzas del pasado año.

En todo calendario preelectoral, el domingo y el lunes previos a las votaciones están marcados por la publicación de sondeos. CANARIAS7 ofrece hoy las conclusiones de un estudio demoscópico elaborado por Técnicos en Socioanálisis SL (TSA), con estimaciones de resultados para la provincia de Las Palmas, y mañana le tocará el turno a una encuesta de ámbito nacional confeccionada por Metroscopia. Pese a que los escenarios de investigación son diferentes, las conclusiones son similares: subida notable del Partido Socialista, que sería el claro ganador de las elecciones, aunque sin mayoría absoluta; bajada importante del Partido Popular y desplome de Podemos. En cuanto a los nacionalismos, sobresale en el caso de Metroscopia la proyección de ERC, que, al igual que en otros sondeos, aparece como el partido más favorecido por la tensión independentista en Cataluña.

También en ambos estudios se subraya el hecho de que el margen de voto indeciso es todavía alto, lo que confiere quizás más interés a los dos debates televisados. A eso se añade el hecho de que la pluralidad de opciones, tanto a la derecha como a la izquierda, puede hacer que a última hora las variaciones entre los sondeos y el escrutinio sean mayores que en otras elecciones.

Con todo ello se dibuja un escenario tan incierto como apasionante. Es una pena que el desarrollo de la campaña no haya estado, sin embargo, a la altura de esas expectativas. Porque, a expensas de lo que pase mañana y pasado ante las cámaras televisivas, se ha polemizado mucho pero se ha debatido poco. Apenas ha habido contraste de ideas y los programas electorales han quedado en un lugar secundario. Y si algo ha monopolizado mítines y proclamas, ha sido precisamente el conflicto catalán, convertido ya en cuestión de Estado y quién sabe si en la losa que vuelva a convertir en frustrante la legislatura que se avecina.

Queda una semana y ya es hora de que unos y otros abandonen la descalificación y asuman que si la gobernabilidad pasa necesariamente por pactos, los candidatos han de demostrar que están a la altura de ese reto.