El nuevo líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. / EFE

Cal, arena y Feijóo

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

Las violencias machistas no conocen de fronteras. Lo decía este año la Red Feminista en la reivindicación del 8M. Tampoco de edades. Esta semana el Instituto Canario de Igualdad (ICI) ha alertado de que las llamadas de niñas menores de 15 años por violencia de género se han triplicado durante el primer trimestre en las islas.

Tampoco han bajado las demás, al contrario: se han incrementado en un 5%. Casi 39 llamadas diarias, 39 vidas rotas o en peligro extremo. Esa es la de cal en la Canarias que tenemos, como si nos faltara algo.

La de arena la ha dado esta semana, contra todo pronóstico, el Tribunal Supremo, que ha reconocido que los vientres de alquiler son eso: un negocio en el que madres y bebés son, literalmente, «mercancías» según la sentencia. Me pregunto si ahora el partido naranja, o lo que queda de él, dejará de pedir la regulación de lo que llaman de forma eufemística «gestación subrogada». «¿Hay algo más bonito que concebir un hijo para otra mujer?», decía su antiguo líder como argumento contra las voces que se alzaban contra esta explotación. Porque no son las parejas homosexuales quienes abusan de los derechos humanos de esta forma, entre otras cosas porque los países top en esta práctica, como Ucrania, no admiten como familia-compradora a dos personas del mismo sexo.

Y para que la cuestión no quedara incompleta, Alberto Nuñez Feijóo dedicó su primera metedura de pata, cómo no, a sembrar las dudas sobre la violencia machista mezclándola con la violencia intrafamiliar para enviar un saludo cordial a la caverna con la que gobierna en Andalucía y Castilla y León. Es el mismo último salvador de la derecha que, para liquidar el penúltimo asalto a mano armada a la ciudadanía madrileña, lo reduce a una cuestión de «pillos», sin resolvernos las dudas de si se refiere a los propios dirigentes de un partido al que ya no le caben más sentencias por lucrarse con el dinero público.