Dos apuntes para empezar la semana

Bolaños va camino de 'quemarse' literalmente en el embrollo de las escuchas

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Paseos ministeriales en precampaña. Los partidos engrasan la maquinaria ante un año 2023 marcado en rojo en el calendario por una pléyade de urnas sobre la mesa: las que deben recoger los votos al Parlamento canario, los cabildos y los ayuntamientos, a lo que hay que añadir las que recibirán los votos para el Congreso y el Senado. Todo ello, con el añadido de la incertidumbre sobre la fecha de esos comicios generales, pues tal y como va el Gobierno de Pedro Sánchez y la tormentosa relación entre socios parlamentarios, veremos cuánto aguanta y si no se precipitan los acontecimientos después de la cita electoral en junio en Andalucía. En ese trabajo previo preelectoral, los socialistas son de los primeros en activarse. Inauguraron la pasada semana nueva sede en la capital grancanaria y están que no paran, con el añadido de que quieren aprovechar la presencia los fines de semana de ministros varios para pasearlos y que coincidan con los candidatos locales. Es el caso de la ministra Carolina Darias, a la que podremos tener 'hasta en la sopa' a poco que no se moderen los estrategas de esta precampaña. En su caso, la duda es si finalmente Sánchez cuenta con ella para la alcaldía capitalina y o si los planes cambiarían en caso de un adelanto de las generales, con Darias como número uno al Congreso. En cuanto a lo de la sede socialista, ya es casualidad que se encuentre a solo cinco metros de la que tiene Nueva Canarias...

Ministros 'quemados' o desaparecidos. Félix Bolaños fue de los que se incorporaron al Consejo de Ministros en el marco de los cambios que hizo Pedro Sánchez supuestamente para ganar en cohesión y refrescar las filas socialistas. Pasado el tiempo, da la sensación de que aquellos fichajes están dando bastante menos juego del que se esperaba. Hay que reconocer a la ministra portavoz que comunica bien y siempre en tono agradable, cosa que agradece, pero poco más. Respecto a Bolaños, va camino de 'quemarse' literalmente en el embrollo de las escuchas con el sistema Pegasus y el pulso nada disimulado entre Presidencia y la ministra de Defensa. Del resto de incorporaciones en aquellos cambios, casi nada se sabe. O Sánchez se equivocó con aquella decisión o la vorágine de minicrisis encadenadas en que vive el Gobierno hace imposible que alguien pueda destacar. Por eso mismo cuesta pensar que la estrategia de tirar de los ministros como candidatos en las elecciones locales de 2023 sea una garantía de éxito seguro; es más, puede ser una garantía de decepción en las urnas.