Primera plana

Antonio Castro y CC

14/01/2019

Hace tiempo que el clavijismo pretende desplazar a Antonio Castro. No es nada nuevo y se ha ido barruntando toda la legislatura. De hecho, le ofrecieron ser diputado del Común a finales de 2016 y este dio largas. La operación hubiese salido perfectamente porque CC y PSOE, más los escaños de Casimiro Curbelo, daban la mayoría cualificada de los 36 para la renovación de los órganos parlamentarios. CC podía haber retenido la Audiencia de Cuentas, que siempre le ha preocupado, e igualmente darle la salida a Castro como diputado del Común con el concurso del PSOE. La ruptura por parte de Fernando Clavijo del pacto con Patricia Hernández en diciembre de 2016 pasó la página. Aunque a Castro se le hacía un mundo como palmero hacerse a la idea de pasear por el centro de Santa Cruz de La Palma y que un día sí y otro también lo estuviesen parando para plantearle posibles quejas. Él siempre se ha visto más cómodo en Santa Cruz de Tenerife y atento a los tejemanejes parlamentarios a la vez que desde allí controla una parte considerable de CC en La Palma. Esta legislatura ha ejercido de presidente de la comisión para la reforma electoral en la que tuve la ocasión de participar como ponente y lo cierto es que fue exquisito tanto en el trato como en el desempeño de su rol a ejercer de árbitro en la materia mientras asistía al rifirrafe de la Cámara.

«En ocasiones, solo es el subterfugio para perpetrar limpiezas inoportunas»

Castro fue de los primeros en advertir las dificultades de Paulino Rivero para repetir como candidato en 2015 (él pudo haber salvado a Rivero) y también de los que pronto atestiguó que Fernando Clavijo no había sido el recambio adecuado. Todo esto sin el caso Grúas aún coleando. Y como toca justo ahora premiar fidelidades en las listas ante una competición electoral que se antoja muy dura, el clavijismo intenta amortizar a Castro cuando, en realidad, supondría desdeñar la experiencia de unos de los pilares de CC cuyos contactos en el universo agrícola y de aguatenientes pueden resolver muchos problemas para cualquiera en Presidencia. Lo llaman renovación y, en ocasiones, solo es el subterfugio para perpetrar limpiezas inoportunas. Hasta ahora tanto CC como NC han escapado de este fenómeno de cambiarlo todo porque sí que inunda la política española desde 2015. Y harían mal en sumarse a esta tendencia en la que hay que innovar en todo momento mientras se consumen activos u hornadas de dirigentes a machamartillo. En un horizonte en el que el nacionalismo canario va a tener que rearmarse, de poco servirá laminar dirigentes que han sido cimientos de CC en su mejor época de acaparamiento del poder institucional. Clavijo no lo ha tenido fácil y de ahí que barajara destinos premiados para Castro. Ahora la pugna será sin miramientos.