A cara descubierta

Ante el cambio de ciclo

29/11/2019

Silvia Fernández

El bache económico se ahonda. La patronal tinerfeña ha dejado claro de que las señales de enfriamiento de la economía han dejado de ser eso, señales, para convertirse en hechos cuantificables que como en un juego de dominó, están empezando a llegar y a tirar la última de las fichas: el empleo. La frase eslogan utilizada hasta la fecha por el Gobierno de Pedro Sánchez para minimizar la gravedad de la situación, con eso de que, «esto es una desaceleración coyuntural ya que, aunque menos, aún se crece», deja de valer.

«Tras cinco años de recuperación llega el cambio de ciclo. Todo lo que sube, baja y en ese descenso económico estamos»

Para 2020 la CEOE prevé que Canarias experimente descensos intertrimestrelaes en su producto interior bruto (PIB), es decir, que su economía decrezca y en consecuencia, destruya puestos de trabajo. La patronal de Las Palmas no es tan pesimista pero sí confirma el enfriamiento. Los indicadores están ahí: la venta de coches acumula ya en Canarias cuatro trimestres consecutivos de caída interanual; la demanda eléctrica ha descendido, las compraventas de viviendas caen un 9%, la recaudación del IGIC baja un 6%, la venta de cemento acumula una pérdida del 3%, suben los concursos de acreedores y desciende la creación neta de empresas... Si atendemos a los distintos sectores las perspectivas empresariales no son tampoco halagüeñas. Canarias pierde turistas; el comercio, ventas; la construcción echa el freno, baja la producción y los precios industriales y el sector primario sigue luchando por su superviviencia frente a la fuerte competencia de países del entorno... y en consecuencia, el empleo se resiente: 18.000 canarios perdieron su puesto de trabajo en los últimos tres meses y la sangría continuará. Hemos vivido cinco años de recuperación y llega el cambio de ciclo. Todo lo que sube, baja y en ese descenso estamos.

Los expertos aseguran que la crisis que se avecina no es comparable a la de 2008 pero esto no quita para que las administraciones públicas empiecen a ponerse las pilas y a gestionar para el nuevo escenario. De ellos depende que la caída sea más o menos intensa. Tanto a nivel nacional como en Canarias los políticos están ignorando los datos. El optimismo es necesario pero en exceso es perjudicial. Impide discernir lo que es de lo que no es. Ya pasó con Zapatero, aunque al menos entonces teníamos un gobierno.