Papiroflexia

Animales

10/08/2018
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Aún sabiendo que el abandono de animales está prohibido por ley, son muchos los que echan a sus perros o gatos en la calle en esta época. Es alarmante pensar que hay familias que tienen el coraje de abandonar a su mascota, ya sea porque no lo pueden cuidar, porque no tienen espacio o, aún peor, porque ya les molesta cuando dejan de ser cachorros. Otros son maltratados, abandonados en azoteas o fincas y secarrales e, incluso, usados para peleas por mera diversión. El abandono no es estacional, pero estos meses de verano, sumado a la crisis de los últimos años, han hecho que este problema se agrave en los albergues públicos y protectoras de animales.

104.834 perros y 33.473 gatos fueron recogidos de la calle en España el año pasado, según refleja el último estudio sobre abandono y adopción de la Fundación Affinity. No se puede esperar más de un país que permite el maltrato animal como la mayor fiesta cultural del mundo... Respecto al año anterior, la cifra no ha cambiado apenas para sonrojo colectivo. Del total de perros y gatos recogidos por las protectoras en 2017, solamente el 43,5% fueron adoptados por una nueva familia, menos de la mitad. El 17% de los animales se habían perdido y pudieron ser devueltos a sus propietarios por ir identificados con el microchip, un 16% permanece en el refugio y el 3% están en casas de acogida. El 7,5% fueron sacrificados por causas médicas y un 2% fueron eutanasiados, según este estudio. Canarias, y Gran Canaria en concreto, lidera la estadística. Un dato vergonzoso que debería hacernos replantearnos nuestra educación y la de las nuevas generaciones.

«No solo se trata de afinidad a otro ser vivo, el abandono también cuesta millones a las arcas públicas»

De nada valen los esfuerzos de la administración pública, las campañas de ayuntamientos y Cabildos, si no hay una concienciación ciudadana sobre el cuidado de las mascotas y la importancia de esterilizarlas para evitar camadas indeseadas. Campañas de castración gratuitas en colaboración con los colegios y facultades de Veterinaria, iniciativas como la nueva web de adopciones del albergue insular, la persecución de criaderos ilegales, la prohibición de la venta de animales en tiendas y el endurecimiento de las penas por maltrato o abandono animal pueden ser soluciones eficaces a un problema que no solo se limita al verano. Sin embargo, la educación siempre será la mejor forma de prevenir un grave problema de nuestra sociedad que apenas tiene foco por la tendencia a cosificar a los animales. No solo se trata de afinidad a otro ser vivo, el abandono también cuesta millones a las arcas públicas.

Sobre las personas que abandonan o maltratan animales sobran los descalificativos. Suelen ser individuos sin implicación social, sin apenas empatía por los demás y con pocos escrúpulos. Un ejemplo nefasto por su escasa sensibilidad por los problemas sociales, por su frivolidad y falta de responsabilidad de sus propias obligaciones. A estas personas solo les pido que, en caso de no querer ya a su mascota, la deje en un lugar donde pueda ser cuidada. Los animales no tienen forma alguna de reclamar o luchar por sus derechos, pero sí de querernos y mostrarnos su afecto. La calle no es lugar para ellos.