No es por amargar

En este 2021 es una exigencia que la política migratoria funcione en tiempo y forma

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Mientras en Canarias miles de personas se afanaban en las últimas compras navideñas, saltándose en muchos casos lo de la distancia social, reducción de aforo y otras prevenciones frente al coronavirus, a las costas de las islas llegaba una embarcación con inmigrantes. En su interior había cuatro cadáveres.

Seguramente la carta a los Reyes Magos que escribieron mentalmente al subirse a la embarcación era tan sencilla como tener una vida mejor. Y sobrevivir a la travesía. Cuatro no lo consiguieron y no creo que no fuera porque no lo merecieran por sus actos, que es lo que se cuenta cuando los Reyes no te traen lo que has pedido, sino porque la vida es así de cruel.

Menciono lo ocurrido no para fastidiarle el Día de Reyes a nadie ni para que el bocado al roscón resulte amargo. Lo hago simplemente porque no se nos puede olvidar lo que está sucediendo también en esta tierra, porque si presumimos de que, como isleños, el mar es parte de nuestra geografía, también lo será lo que pase con las vidas que hay en ese océano.

Y siendo trágico lo ocurrido, recordemos que esta vez la barquilla llegó a tierra. Cada vez que nos encontremos con la noticia de un cayuco que arriba a El Hierro, pensemos que si no lo hace en esa isla, seguramente el destino de sus ocupantes será navegar sin rumbo claro en el Atlántico hasta finalmente perecer. Y no hay estadística segura de cuántos acaban así, sencillamente porque sus cadáveres ni aparecen.

En este 2021 para el que todos hemos hecho nuestros mejores deseos, es una exigencia que la política migratoria funcione en tiempo y forma. Eso pasa por un plan de actuación en África que contenga las salidas pero dé también una esperanza de vida digna a las miles de personas dispuestas a embarcarse. Si se tapona la salida de la llamada ruta canaria pero no se ofrece ese plan b a los que buscan en la emigración algo tan simple como la supervivencia, pronto se reabrirá la ruta mediterránea. Porque jugar a contenerlos en países lejos de ser el Primer Mundo es avivar el fuego en el que se cuecen los estallidos sociales y, sobre todo, los fundamentalismos que alimentan el odio a Occidente. No hace falta ser un estratega de inteligencia militar para verlo venir: recordemos simplemente lo ocurrido en el Magreb.

Por último, una recomendación al respecto: vean la serie 'Years and Years', donde, desde una distopía (aparente) se pone en valor que esto de emigrar no es solo cosa de unos africanos impertinentes.