Explotación. / C7

Acuicultura, según dónde

«Normal que se recele fuera de Yaiza sobre la futura presencia de granjas marinas en aguas abiertas en general»

José Ramón Sánchez López
JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ LÓPEZ

Tengo la percepción de que Yaiza, para según qué cosas, pinta más bien poco para el Gobierno de Canarias. Igual, no obstante, simplemente acontece que se trata de un municipio muy alejado de los centros cotidianos de poder, sin más. En cualquier caso, entiendo muy necesario que a nivel institucional se mire hacia el sur de Lanzarote, y más en concreto hacia su litoral, para con ello valorar qué de bueno y qué de malo puede suponer la acuicultura para la economía y para el medio ambiente.

En 2001 fue cuando se estrenó una granja marina frente a Playa Quemada, fruto de una concesión para dos décadas otorgada por el Gobierno de Canarias. La actividad generó desde su inicio ingresos para el PIB de Lanzarote y creó puestos de trabajo. También fue motivo de crónica negra, por un fatídico accidente laboral. Y de últimas está ligada a los sucesos, con varios robos de peces; resultando patente que sigue plenamente activa, a pesar de que la concesión venció en 2021.

Un estudio de científicos, sufragado por el Consistorio de Yaiza, sostiene que el medio marino está seriamente comprometido, con banderas negras incluso de Ecologistas en Acción. Por parte de la empresa, mientras tanto, se opta por evitar detalles a la opinión pública. Y como actores esenciales también implicados, los pescadores tradicionales de Puerto del Carmen y Playa Blanca, que llevan años privados de un caladero que les dio para mucho durante la parte final del siglo pasado.

Así las cosas, normal que se recele fuera de Yaiza sobre la futura presencia de granjas marinas en aguas abiertas en general; por su afectación posible al turismo. Y asumible, asimismo, que surjan voces a favor de que la acuicultura se implante en espacios acotados, incluso en zonas de interior, más sencillas en apariencia de controlar.