Acuerdo entre PSOE y PP

Prefiero que la lista de nombres la pongan sobre la mesa los parlamentarios

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Ya puede el ministro Félix Bolaños ponerse la primera medalla: ha sido llegar él al cargo y desatascarse la negociación entre el Partido Socialista y el Partido Popular para la renovación de órganos constitucionales. Habida cuenta que en la dirección del PP no se ha producido cambio alguno, habrá que concluir que quizás uno de los obstáculos era la vicepresidenta Carmen Calvo. O quizás Unidas Podemos, pero ahora empieza a ser más que evidente que este partido se ha quitado de enmedio en esta ecuación y parece contentarse con que la vicepresidenta y ministra Yolanda Díaz se consolide logrando sacar adelante la ley que regula los alquileres y quién sabe si deshaciendo la reforma laboral que aprobaron los populares.

El acuerdo anunciado ayer por el PSOE y el PP parte, como siempre en estos casos, del intercambio de cromos y la garantía de que cada uno tendrá su cuota correspondiente. Queda por resolver el asunto del Consejo General del Poder Judicial pero a fecha de hoy parece más próximo el entendimiento.

Me pregunto, viendo lo rápido que se ha armado el consenso en torno al Tribunal Constitucional y también el de Cuentas, cómo se le queda la cara a las asociaciones judiciales que reivindicaban hasta ayer mismo que el modelo de elección había que cambiarlo y que el protagonismo debía ser suyo. Como también me gustaría que explicasen cómo llevan eso de que los partidos lleven en la agenda anotados los nombres de magistrados que entienden que son de los suyos. Claro que, puestos a elegir, si la normativa vigente dice que la designación tiene que salir de las Cortes, pues prefiero que la lista de nombres la pongan sobre la mesa los parlamentarios, pues ellos al menos representan la soberanía popular. Los jueces, siendo muy respetables, y sus asociaciones, siendo muy corporativas como son, son un poder democrático pero no se rigen por una designación anclada en la soberanía. Apuntarlo no es un desdoro; solo es constatar lo que hay.

Una vez alcanzado este primer gran acuerdo entre los dos partidos mayoritarios, espero que si se atasca nuevamente la renovación del CGPJ, sus integrantes con cargos sobradamente caducados, sean consecuentes y dimitan en bloque. Un poquito de coherencia no vendría mal. Si tanto les importa acabar la interinidad, nada como empezar a conjugar el verbo dimitir en primera persona. Eso tampoco sería un desdoro; es más, igual podría ser interpretado como un sacrificio en favor de la dignidad constitucional.