Primera plana

A cuenta de la izquierda

24/06/2019

El PSOE tiene que asumir el pluripartidismo. Es otra época. Y Pedro Sánchez no puede esperar que Podemos le preste sus escaños para investirle presidente sin entrar en el Gobierno. Lo que ocurre es que a Ferraz no solo le cuesta despojarse de las añoranzas bipartidistas sino que tiene que lidiar con la presión económica y de las altas finanzas que desearía un acercamiento del socialismo con Ciudadanos para acabar, eso sí, totalmente desdibujado el PSOE. Lo suyo es que Iglesias, guste o no, sea vicepresidente y ostente una cartera en el Gabinete. Esta es una realidad política que se impondrá antes o después por mucho que el PSOE procure desplazarla aun esgrimiendo la posibilidad de repetir las elecciones como si fuera una amenaza para Podemos.

El PSOE no puede mirar a su izquierda o a los nacionalismos de corte progresista solo cuando le vienen mal dadas y necesita resortes para ganar terreno político frente al PP. Entonces, en situaciones adversas, se acuerda del resto de siglas pero cuando vuelven los días de vino y rosas desdeña todo lo que está a su lado. Al final, esta táctica sale cara. Y encima no tiene lógica cuando ya no estamos ante un escenario donde dos formaciones se turnan en el poder de manera periódica. Aquello ya no volverá porque el sistema de partidos ya es otro y se ha consolidado aunque sea a efectos prácticos, pendiente tan solo de una reforma constitucional o de la arquitectura electoral a modo de otro debate pendiente.

«La pugna humana resurge. Pero la izquierda o es plural o ya no es izquierda»

Nos pasaremos todo el verano con la sombra de unos nuevos comicios. Intentará así La Moncloa que Iglesias ceda y se conforme con unos puestos de segundo nivel. No lo hará Podemos porque entonces es su final y traición a su electorado. Lo que pasa es que a algunos les cuesta dejar de ser ministros y aceptar que entre en el Gabinete miembros de otros partidos. La tarta a repartir se reduce. La pugna humana resurge. Pero la izquierda o es plural o ya no es izquierda. Y quien se resista a interiorizarlo pues mal lo tendrá o mejor que se vaya a Gran Bretaña donde impera el bipartidismo perfecto entre laboristas y conservadores.

La rivalidad entre Sánchez e Iglesias será la que encumbre la agenda política las siguientes semanas. Iglesias cometió errores en el pasado cuando pensó que podía arañar los llamados ministerios de Estado. No lo consiguió. Y ahora Sánchez puede cometer una torpeza similar al pensar que el PSOE puede serlo todo y acabar con la izquierda de la izquierda. Si en diferentes comunidades autónomas, como en Canarias, el PSOE se ha visto obligado a pactar con fórmulas de izquierda para acceder al poder, difícilmente Sánchez puede pensar que volverá el 1982 socialista. Era otro país y otro tiempo. La crisis económica y el 15M lo cambiaron todo. Y qué decir encima en aquellas regiones, como la canaria, donde concurren nacionalismos. Enseguida empezará otra partida política, y de enjundia. Será muy interesante.