Las venas abiertas

2019

08/01/2019

Encabezar un texto con las cifras que nominan un año ya bañan de pretenciosidad el artículo; como si este emanara de los universos distópicos que George Orwell concibió para su siempre presente 1984 o formaran parte de una secuela de la obra de Phillip K. Dick y sus androides que sueñan con ovejas eléctricas, traducidas cinematográficamente como Blade Runner.

Sin embargo, ahora que las corrientes del presente parecen anticiparse a los capítulos de Black Mirror y no al revés resulta pertinente ponerse en guardia ante los acontecimientos que están por venir en un plazo corto y que volverán a ser decisivos para el estado social.

Sucede en Canarias, donde en el mes de mayo, como en el resto del Estado, habrá unas elecciones autonómicas que podrían invertir el flujo de poder que ha dominado las islas en el último cuarto de siglo.

«No, en 2019 ni los coches vuelan ni la clase política cambia. Y esto da más miedo que la ciencia ficción»

Esto podría traer una evolución en el desarrollo del archipiélago, aunque Coalición Canaria parece haber roto el reloj de arena en 1993. Eso por ejemplo se pone en escena con el anuncio que el Gobierno de Canarias de Fernando Clavijo distribuyó con motivo de la fantochada cosmética de las campanadas en la Puerta del Sol. Ese que perpetuó estigmas y estereotipos sobre los isleños, que ofreció una imagen desmejorada de nuestro perfil y nuestras relaciones con la península.

2019 ha llegado y los coches no vuelan. Y el cambio social en las islas casi parece tan lejano como el mejor de los textos de ciencia ficción en la vocación de más de un representante de la clase política. A pesar de un grupo de esforzados foros cívicos y cierto empeño de los partidos de la oposición en condicionar el Estatuto de Autonomía a una urgentemente necesaria reforma electoral, hay quien todavía quiere fijar los amarres en los norays de los tiempos casposos.

Ahí destaca Pablo Casado y su verborrea demagógica. El líder del Partido Popular pidió que Canarias sea la sede de la OTAN en África, sin tener noción histórica alguna sobre las batallas que contra ello libró la sociedad canaria solo tres décadas atrás.

No, en 2019 ni los coches vuelan ni la clase política cambia. Y esto da más miedo que la ciencia ficción.

Y en medio quedamos nosotros, la turba. Cada vez más polarizados y dejando en cualquier foro más excrementos que opiniones formadas. Haciendo el juego a los que no tienen temor alguno en propagar infundios y hacerlos virales. En combatir con cañerías llenas de desechos a los de la orilla contraria en vez de enfrentarlos con datos y argumentos que, por otro lado, no van a atender porque ya da igual cual sea la verdad si esta no sirve a su tendencia ideológica.