Un martes cualquiera

40 años y muchos más

29/10/2019
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El término guagua comparte con mi niño, ños, roscas o cholas ese distintivo de canariedad del que los isleños tanto nos gusta presumir, sobre todo si estamos en la península. Nos diferencia del resto y, encima, suena bien: gua-gua, guagua. Al resto de españoles les encanta repetir la palabra, y cuando nos visitan el simple hecho de montarse en una supone un atractivo en sí mismo. En el viaje al paraíso africano no puede faltar subirse en esta atracción vernácula. Pues llevamos ya 40 años de Guaguas Municipales, y como el Roque Nublo, la playa de Las Canteras o las Dunas de Maspalomas, la empresa de transporte de la capital nos identifica a todos los canarios no solo por la entonación de su nombre, que también, sino sobre todo por la línea que ha seguido desde su municipalización el 23 de octubre de 1979.

«Como el Roque Nublo, las Dunas de Maspalomas o Las Canteras, Guaguas Municipales es un patrimonio de todos los canarios»

Pero la historia de las guaguas abarca un espectro de tiempo mucho más amplio. Desde finales de los años veinte el amarillo recorría las calles de la capital sin paradas fijas ni billetes. Y fue gracias a nuestros hermanos cubanos -el término nació allí y los emigrantes isleños lo trajeron a nuestra tierra- por lo que los canarios no llamamos autobús a este medio de transporte económico y ecológico que lleva casi un siglo acompañándonos. A veces con más acierto, otras con menos, pero siempre con la predisposición de avanzar y cuidar al ciudadano. Igual a la nueva guagua eléctrica se le atragantan las subidas muy pronunciadas, pero no pasa nada, se solucionará para proseguir con el objetivo de contaminar lo mínimo. Caer y levantarse.

Ese afán de mejora y evolución le ha puesto en el escaparate nacional con su nuevo Community Manager que está levantando pasiones en Twitter. Su carácter desenfadado y el uso del humor como vía de comunicación potencia aún más este acercamiento y el dejarse querer de una empresa que todos sentimos como nuestra, por mucho que el PP se escandalice con sus bromas. La mojigatería está, lamentablemente, presente en todos los segmentos.

Mi reconocimiento a los que componen esta gran familia y, sobre todo, a sus chóferes. Aquellos que tienen que aguantar más de lo que deberían, con pasajeros de todas las calañas -en especial los encargados de las tres líneas nocturnas-, pero que a la vez tienen la suerte de conducir una parte importante de nuestro patrimonio. Feliz 40 cumpleaños, y que sean muchos más.