Primera plana

14 de abril

12/02/2019

Las próximas horas son decisivas para la legislatura. El Gobierno filtró ayer la posibilidad de adelantar las elecciones al 14 de abril a modo de globo sonda o presión añadida a los independentistas catalanes con el afán de que decidan aprobar las cuentas y darle oxígeno político a Pedro Sánchez. De lo contrario, todo se acabó y la cita con las urnas es inminente. Luego se dijo, avanzada la mañana, que la fecha era precipitada aunque, en realidad, era solo una manera de escurrir el bulto tras soltar la pretensión intencionadamente. Lo dejó caer como aviso a navegantes. Así las cosas, lo suyo es que esta semana Sánchez convoque elecciones si los soberanistas le dan la espalda. Y deben celebrarse antes de las autonómicas y locales. Primero, para evitar que todo el debate gire en torno a Cataluña; para algo tenemos alcaldes y presidentes a los que pedir cuentas acerca de nuestra tierra. Segundo, si lo dejase para después de mayo el nivel de desgaste crecerá; a saber cómo sería si pintan bastos para la izquierda entonces.

«¿Cómo imaginaba que con 84 escaños iba aguantar sin más el avance del mandato?»

Sánchez tiene que tomar una decisión. O, mejor dicho, la tomará en relación a lo que hagan los soberanistas. Les ha trasladado la responsabilidad con este medio anuncio colocándole la pelota en su tejado: luz verde a las cuentas estatales o comicios generales. Lo que refleja, junto a la concentración del pasado domingo en la plaza de Colón, cómo se encuentra el presidente del Gobierno entre presiones cruzadas. Lo sorprendente es que no lo asumiera con tiempo: ¿cómo imaginaba que con 84 escaños iba aguantar sin más el avance del mandato? Porque él hizo un Ejecutivo claramente para agotar la legislatura en cuanto que implicó a personalidades de la sociedad civil. Su intención era la que era y otra cuestión es que, una vez más, la realidad lo ha puesto contra la pared.

Eso sí, la fecha del 14 del abril tiene un claro aroma de izquierdas al recordar la proclamación de la Segunda República. Una cita con épica para combatir a las tres derechas. Pero también José Luis Rodríguez Zapatero convocó las elecciones el 20 de noviembre de 2011 (aniversario de la muerte del dictador) y acabó perdiendo estrepitosamente para recabar Mariano Rajoy una mayoría absoluta; lo que en su momento el candidato ya no fue él sino Alfredo Pérez Rubalcaba. No creo que Sánchez haga lo mismo sino que aspirará a repetir en La Moncloa. A estas alturas, el juego de las fechas con la Historia de España tampoco dará para mucho. En ocasiones, ni las encuestas aciertan: nadie imaginó la entrada de Vox en el Parlamento andaluz con semejante empuje. Cada vez el voto es más volátil o simplemente se decide en el último suspiro. Como si fuera un capricho.