Desde mi sofá

En frío

19/08/2019

Las decisiones con cierto calado nunca deben tomarse en caliente. La razón debe estar por encima de los impulsos, por muy loable que sea el origen de los mismos. Conviene tener siempre muy claro que para solventar una situación límite, extrema, hay que ser rápido, frío y solvente.

Pero cuando se trata de cuestiones cuyos resultados se extenderán en el tiempo, la reflexión y el análisis previo deben ser profundos.

Se impone escuchar a todos los especialistas. Incluso, si es posible, solicitar opiniones y valoraciones fuera. Sobre todo si de lo que estamos hablando es de medidas que conciernen a la seguridad de la ciudadanía y que requieren una importante inversión dinero público.

«No es el momento de tomar decisiones estratégicas en la lucha contra el fuego. Eso requiere tiempo y análisis»

Salvo en el caso de los descerebrados y de los témpanos de hielo, en estos momentos en el archipiélago estamos todos sobrecogidos por los incendios que no paran de devorar las cumbres grancanarias. Por tanto, no es el momento de cambiar protocolos, establecer nuevas bases aéreas ni nada por el estilo.

Ahora lo que impera es la unidad, más allá de que pueda sonar panfletario. Aunar esfuerzos y ánimos para extinguir las llamas y trincar por la entrepierna a los autores de estas atrocidades, siempre y cuando el origen del fuego haya sido intencionado.

Ni yo ni el 99% de la población es experta en la lucha contra incendios. Más allá de lo que podamos opinar en el ámbito privado con los amigos y familiares, nuestras valoraciones carecen del más mínimo interés o valor.

En parecidos términos se expresó la pasada semana el alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, en una entrevista publicada en este periódico, y llevaba toda la razón. ¿Realmente es necesario y útil que se establezca una base permanente de hidroaviones en el archipiélago? Entiendo que el sentido común nos invite a optar por esta opción. ¿Pero realmente sería eficaz? ¿O acaso sería mejor duplicar o quintuplicar, por ejemplo, el número de helicópteros y de efectivos terrestres? Los expertos (y no los políticos) son los que deben aconsejar qué hacer, porque si algo está claro es que se requiere una actuación contundente y eficaz, porque esta lacra tiene toda la pinta de ir a más.

Lo que conviene también es evaluar cada cierto tiempo a los especialistas en la materia. No ceñirse siempre a las mismas voces, por muy autorizadas que estén. Porque ya se sabe que una querencia natural del ser humano por estos lares consiste en acomodarse y generar reinos de taifas. Sirva como ejemplo, aunque nada tiene que ver con los incendios, el Instituto Insular de Deportes del Cabildo de Gran Canaria, un auténtico pozo negro.