Primera plana

El gran error de Marchena

07/01/2020

Oriol Junqueras debe ser liberado de manera inminente. En la Eurocámara le esperan en la sesión del 13 de enero para que se integre en su condición de europarlamentario. También a Carles Puigdemont y a Toni Comín. Los tres ya son eurodiputados, justo desde el pasado verano por lo que, va de suyo, se le reconocerán todos los atrasos debidos; las nóminas para entendernos. Junqueras sigue en prisión. ¿Qué va a hacer el Tribunal Supremo (TS) para cumplir con el llamamiento? ¿Pagaremos un avión privado para que Junqueras vaya a Estrasburgo escoltado por un grupo de policías? Es más, ¿asistiremos al dislate de que tome posesión y con la misma retorne a la cárcel? Estas son las consecuencias, las primeras, de que la Sala Segunda, de lo Penal, del TS ni pidiese el suplicatorio al Parlamento Europeo ni al menos esperase a que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) emitiese su respuesta a la cuestión prejudicial.

Ahora se entiende por qué Manuel Marchena negó el permiso extraordinario a Junqueras para que acudiese a la Junta Electoral Central a jurar o prometer la Constitución. Un permiso que le denegó, a diferencia del anterior de ir al Congreso de los Disputados, porque el magistrado intuía peligros que distorsionaran el recorrido judicial trazado. ¿También le va a rechazar ir a la Eurocámara? A medida que pasa el tiempo se destartala todavía más la auctoritas del TS. La sentencia del 14 de octubre acumula indicios cada vez más notorios de que es nula de pleno derecho con respecto a Junqueras que hace semanas que debería estar en libertad. Incluso, con este mecanismo de retardo que acentúa la sensación de un poder judicial represivo (la Brigada Aranzadi como respuesta al procés) es probable que le nieguen el suplicatorio si es que acaso Marchena más adelante lo solicita.

La realidad es la que es: un europarlamentario está en la celda por decisión de la justicia española y ha sido juzgado sin cumplir los requisitos que cimentan la separación de poderes. En el lenguaje empleado por Puigdemont: Junqueras está secuestrado por el Estado español. El TS ha invadido al poder legislativo utilizando una potestad ilegítima que ha quebrado los principios elementales del Derecho Constitucional. E insisto que a este paso irá ganando más peso la voluntad parlamentaria de rechazarle a Marchena el suplicatorio.

Si el TS prohíbe a Junqueras asistir a Estrasburgo el 13 de enero, su defensa debería ir armando la petición futura de una indemnización por anomalías en el funcionamiento de la justicia. A Junqueras el Parlamento Europeo ya lo espera. Y no lo aguarda para una sesión puntual, de ir y venir, que cumpla con una mera formalidad, sino para que pueda ejercer su rol de europarlamentario con todas las de la ley. Y eso desde el presidio no se puede hacer. El TS debería dictar su liberación cuanto antes. Si Marchena no reacciona y no reconoce su error, su gran error, el varapalo posterior (otro más) impartido por el TJUE al TS será más contundente.