DESDE MI SOFÁ

El dinero

Que el dinero lo puede todo o casi todo lo sabe todo el mundo. Los principios y las ideas políticas, en la mayor parte de las ocasiones, tampoco son ajenas a esta mansedumbre. Por mucho que algunos –políticos, en su mayoría– no tengan el menor rubor en negarlo.

No voy a entrar en si la llamada a las urnas en Cataluña tiene fundamento. Ni siquiera en las razones independentistas que motivan a los que están al frente de esta llamada a la ciudadanía. No entro porque es un concepto que ni comprendo ni me apetece entender. Me refiero al nacionalismo. Soy de los que me siento muy orgulloso de mis orígenes y de la tierra en la que nací y vivo, pero si me tengo que definir no dudo en afirmar que me siento ciudadano del mundo.

La importancia del dinero en la cuestión catalana es determinante. No me refiero a la intervención de las cuentas de la Generalitat anunciada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. La cuestión realmente importante está a pie de calle. Por eso lanzo una serie de cuestiones a los independentistas: ¿Están totalmente seguros que el estado catalán libre e independiente tendrá capacidad económica para costear en solitario su pensión, su sueldo –si usted es funcionario o interino–, su sanidad, la gestión y el funcionamiento de sus aeropuertos, de sus puertos, de sus autopistas, de sus fuerzas de seguridad, de los transportes públicos...? Antes de responder no olvide dos cosas. La Unión Europea ya ha repetido varias veces que se quedan fuera de la misma y que el estado del bienestar no se fundamenta en ideas, sino en dinero para hacerlas realidad.