Mi punto de vista

El derbi de la desesperación

11/12/2018

Entramos en fechas de recuerdos, de partidos épicos, de duelos dialécticos previos que animaban el cotarro, de esperanzas clasificatorias, de supremacía y de fiesta. En definitiva, de pasado. Pero el domingo se disputa el derbi del miedo y la desesperación. UD Las Palmas y CD Tenerife se enfrentan en Segunda División con el temor en sus piernas, con mensajes temerosos ante un futuro incierto y con un ambiente de tristeza en el entorno ante una nueva promesa de lo que pudo haber sido y no fue.

El año pasado en Primera se manifestó que la UD tenía la mejor plantilla de la historia, y se bajó a Segunda. Este año en Segunda, con un presupuesto de campanillas, se ficharon nombres y más nombres de postín para que el paso por la división de plata del fútbol español fuese efímera y se está convirtiendo en una película de terror. El cuadro amarillo lleva dos temporadas perdiendo identidad. El jugador canario ya no se siente valorado y la apuesta por un fútbol sin definir nos está abocando a un callejón sin salida. Primero Jiménez, con un fútbol de pelotazo más propio de la época de Roque Olsen que de la actual, y ahora con Paco Herrera, que en una huida hacia adelante sin un patrón claro ha carecido de lógica en sus decisiones y tiene al equipo inmerso en el desconcierto generalizado, nos vemos alejados del ascenso directo, con la promoción en peligro y mirando de reojo al descenso, por si acaso.

A bandazos. Así estamos. La cantera no tiene protagonismo y ni se mira para ella. Último ejemplo. Hace dos jornadas es baja por sanción el lateral Lemos. Herrera destroza al mejor central que teníamos -David García- y lo pasa al lateral para poner a Deivid en ese lugar, cuando tenía que haber tenido las agallas de situar a Parras en el lateral y darle un aire fresco a un conjunto que necesita aliento. La UD se ha convertido en un paraíso para jugadores que vienen de vuelta. Qué proyecto de fútbol tenemos. ¿Fútbol de toque, consistencia defensiva para garantizar resultados, apuesta por jugadores de la casa, veteranos foráneos con experiencia en la categoría? Nadie sabe.

Aquellos nervios de antaño antes de un derbi contra el Tenerife se han diluido. El equipo no transmite confianza y la gente le ha dado la espalda a un club que se lleva en las entrañas y que debe aprovechar estos momentos de incertidumbre para asentar unas bases que están corroídas. El domingo se ponen en juego tres puntos que no resolverán el futuro, pero en esta película de Hitchcock en la que nos encontramos lo que suceda ante los tinerfeños puede provocar un terremoto o un halo de tranquilidad estacionaria.