Desde mi sofá.

El demonio ya está aquí

09/12/2018

Las alarmas saltaron gracias a las elecciones andaluzas de hace ocho días. La extrema derecha entra con fuerza en esa comunidad, hasta tal punto que puede que tenga la llave de la gobernabilidad en los próximos meses. Son muchos los que temen, con razón, que este desembarco se extienda por todo el país gracias a las elecciones de mayo de 2019. ¿Cómo explicarlo? No hay que ser un iluminado para responder. Este partido ha crecido como respuesta al descontento generalizado por la actitud de los gobiernos de Rajoy y Pedro Sánchez ante el pulso del supremacismo catalán. En Andalucía, no lo olvidemos, a pesar de la distancia geográfica, los lazos con Cataluña son enormes. La comunidad de emigrantes andaluces en tierras de Puigdemont es abundante.

El descontento con esa cuestión y con la marcha del país y la sociedad, ya se sabe, es un caldo de cultivo perfecto para los populismos y los salvapatrias. La necesidad y el hartazgo llega a nublar la razón y resulta más sencillo caer en las redes de iluminados disfrazados de mesías. Ya sucedió con el partido que lo iba a cambiar todo en este país desde la izquierda y ahora sucede con el que circula por la derecha, a punto de salirse del arcén. Es más, durante esta semana ha quedado claro que muchos de los que votaron en su momento por los primeros ahora se han decantado por los segundos. A estas alturas, no hace falta explicar que casi nadie vota guiado por una ideología de izquierda o de derecha. La abstención, en estos tiempos en los que muchos hablan exclusivamente por las redes sociales, favoreció esta irrupción.

Ojalá que este desembarco no se extienda. Miedo da, la verdad. Pero este temor baja de intensidad ante situaciones recientes en el archipiélago. ¿Acaso no es propio de la extrema derecha retirar una valla publicitaria crítica con los caminos por los que transita la sanidad pública canaria? ¿No es propio de esa tendencia la actitud de los responsables de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de la capital grancanaria con el caso de Luz Marina Hernández? El demonio no está por venir, está aquí desde hace tiempo.