Un duro invierno preelectoral

El probable deterioro adicional de la economía a causade la guerra condiciona el nuevo curso político

Editorial -
EDITORIAL -

La convalidación en el Congreso del decreto-ley de ahorro energético ha abierto esta semana un curso político condicionado por las elecciones municipales y autonómicas del próximo 28 de mayo que, salvo sorpresa, serán la antesala de las generales previstas para diciembre. Sobre ellas planeará el deterioro de la economía, con una inflación desbocada que ha sacudido inmisericordemente los bolsillos de las familias y la sombra de una posible recesión en el horizonte. Un panorama muy distinto al que Pedro Sánchez esperaba para estas fechas antes de la invasión de Ucrania, cuando la recuperación post-covid y la anunciada lluvia de fondos europeos le hacían presagiar un camino despejado para reeditar la mayoría que le aupó a La Moncloa.

El Gobierno afronta el final de una legislatura convulsa como pocas con un apreciable desgaste y un complicado panorama por delante. La ministra Margarita Robles acaba de anunciar «un invierno muy duro» ante la posibilidad de drásticas restricciones si Putin cierra el grifo del gas. A la recesión que provocaría esa medida se unen la incierta evolución de los precios, un mercado laboral que da señales de haber agotado su espectacular crecimiento y unos tipos de interés al alza. Los avances sociales firmados por el Ejecutivo constituyen una baza por ahora insuficiente para movilizar a la izquierda y remontar en unas encuestas que dibujan un giro del mapa político hacia la derecha a lomos de un fuerte crecimiento del PP de Núñez Feijóo; un líder al que, por mucho que insista el argumentario oficial, es poco creíble presentar como un peligroso extremista.

El deterioro de las relaciones entre Sánchez y sus socios también sobrevolará el nuevo curso, con las tensiones en torno al 'procés' como telón de fondo.

Ninguno de ellos está interesado en forzar un adelanto electoral, lo que permite al Gobierno jugar con los tiempos. Pero ese alivio para el presidente se transforma en motivo de preocupación ante la evidencia de que los acuerdos con el independentismo catalán y vasco que le aportan estabilidad minan sus expectativas en las urnas, al igual que la ingenería social de

Unidas Podemos asumida por el PSOE. Del PP se espera que actúe con la responsabilidad que exige la situación.

Tiene el viento a favor, pero se equivocará si transmite que todo vale para atacar al Ejecutivo, que carece de sentido de Estado y prefiere el 'cuanto peor, mejor' aunque sea perjudicial para los ciudadanos.