Del director

Dos apuntes para cerrar la semana

22/02/2020

Los días contados de Ciudadanos. La dirección nacional del Partido Popular ha pisado al acelerador para sellar un acuerdo electoral con Ciudadanos. Incluso a costa de soliviantar a algunos de sus barones territoriales, como sucede en el País Vasco. ¿Por qué tanto interés en Génova por quedarse con los restos del hundimiento del partido naranja? Seguramente porque son sabedores de que Vox continúa creciendo en las expectativas de voto y quieren en el PP hacer lo mismo pero por el flanco más centrista. Veremos cómo sale la jugada porque en esto de las alianzas electorales, no siempre uno más uno son dos. No hay más que preguntar a Coalición Canaria y Nueva Canarias, que sacaron escaños pero no por una suma en puridad, sino por el hueco dejado por otros partidos, como fue el caso de Ciudadanos. Lo que sí empieza a estar claro es que el partido naranja se encuentra en fase de liquidación y se agarra al PP como quien lo hace a un trozo de madera tras un naufragio. En Canarias va a ser la mar de divertido ver cómo se diluyen los de Ciudadanos en el PP, con lo que desde algunas tribunas del primer partido dijeron del segundo. Claro que la otra opción en esa lucha por la supervivencia es que Cs se entregue a los brazos de Coalición. Cosa no descartable en algunos casos con presencia parlamentaria. Atentos a la jugada que puede haber sorpresas a medio plazo.

«El Gobierno vasco está intentando salir del atolladero por lo ocurrido en el vertedero de Zaldibar»

Una gestión desastrosa a las puertas de unas elecciones. El Gobierno vasco está intentando salir del atolladero en el que se ha metido por lo ocurrido en el vertedero de Zaldibar. La desaparición de dos trabajadores entre la montaña de escombros es, evidentemente, la prioridad pero la falta de reflejos del Ejecutivo de Urkullu a la hora de explicar lo ocurrido está haciendo que se activen las alarmas en el PNV por los posibles efectos en las elecciones de abril. Sorprende que una autonomía como la vasca, con tanto pulmón económico y tanto autogobierno, ofrezca en materia de gestión de residuos una imagen que pensábamos más propia de regiones infinitamente más pobres. El malestar de los vecinos es mayúsculo, sobre todo cuando ven que no hay la debida sensibilidad. El miedo se agiganta cuando se mira hacia la administración y aparecen explicaciones confusas... o simplemente no las hay porque lo primero debería ser pedir perdón por lo ocurrido. Y lo segundo tendría que ser depurar responsabilidades. Caiga quien caiga.