Del director

Dos apuntes para abrir la semana

10/02/2020

Goleadas innecesarias en el fútbol base. Ocurrió el pasado sábado. Un partido de fútbol en categoría alevines acabó 25-1 y otro en infantil terminó 0-21. Ambos encuentros se disputaron en Gran Canaria y no hay que hacer Rappel para adivinar las sensaciones de los chiquillos de los equipos derrotados. Como tampoco hay que ser un genio para intuir que la lección que se llevaron a casa los ganadores no es la mejor, al menos desde el punto de vista deportivo y, sobre todo, formativo. Vaya por delante que los niños no tienen culpa alguna. A los ganadores no se les puede pedir con esas edades que eviten marcar un gol si pueden hacerlo. Lo que toca es mirar a la Federación de Fútbol para instar a buscar la fórmula para que no se produzcan esos excesos, que nacen de una asimetría más que evidente. Y que seguirá produciéndose mientras el sistema de puntuación prime que en la casilla propia haya, en caso de empate a puntos, el mayor número de goles. También me pregunto qué pasa por la cabeza del entrenador del equipo que va goleando y si no puede tomar alguna decisión para evitar esos resultados de escándalo. Si seguimos así, dudo mucho que estemos fomentando deportistas con valores; goleadores con instinto asesino, por supuesto que sí. Porque no es de fútbol profesional de lo que hablamos; esto no va de la final disputada ayer por el la Real Sociedad y el FC Barcelona en la máxima categoría del fútbol femenino, que acabó con una contundente 1-10: ¡esto va de chiquillos! Quizás sea que uno se va haciendo mayor, que también es verdad.

Tragedia en este océano en el que vivimos. Una patera perdida en el océano se convierte en el minúsculo escenario de una tragedia. Por suerte la barquilla fue vista por una navío mayor que pasó a su lado y a partir del aviso se montó el operativo de rescate. Pero ya fue tarde para dos personas. Para los que señalan a los migrantes irregulares por la ilegalidad de su actuación, conviene destacar lo que ha ocurrido. Hombres y mujeres que solo desean sobrevivir en un continente donde la vida es un valor muy caro y que arriesgan lo poco que tienen -la propia vida- para llegar al Primer Mundo, que somos nosotros. Cuando el próximo día 13 se sienten en Canarias autoridades locales y representantes ministeriales para abordar el repunte migratorio, no estará de más que una y otra vez recuerden que estamos hablando de seres humanos en situación de absoluta desesperación. Por supuesto también de seguridad.