Del director

Debate intenso con un pasaje lamentable

24/04/2019

La pregunta es obligada: ¿quién ganó el debate? Pues... claramente Atresmedia. El grupo de Antena 3 y La Sexta demostró que una cosa es pactar con los partidos el orden de las intervenciones y los bloques temáticos y otra muy diferente renunciar al periodismo. Porque Vicente Vallés y Ana Pastor hicieron lo que corresponde, esto es, preguntar y hacerlo además sin reparo a la hora de incomodar a los invitados. También hubo tramos en que tuvieron que ejercer de profesores de colegio tratando de separar a los niños en el patio cuando estaban a un paso de darse patadas.

Estaba claro que el debate estaba marcado por lo que había pasado en el lunes, de manera que Pablo Casado no podía permitirse el lujo de que Albert Rivera le robase nuevamente la cartera y se erigiera en la alternativa a Pedro Sánchez. El líder del PP salió más combativo y remontó seguramente entre el público conservador, mientras que el candidato de Ciudadanos en ocasiones se pasaba de frenada. Tuvo Rivera golpes de efecto, algunos afortunados como esa lista casi hasta el suelo que le echó en cara a Sánchez y otros innecesarios, como el intercambio de la tesis por el libro sobre Abascal, pero uno y otro se interrumpieron tanto que fue preciso que Ana Pastor ejerciera de señorita Rottenmeier poniendo orden. En cuanto a Pedro Sánchez, se le notó que intentó dar las respuestas que el lunes fue incapaz de ofrecer: las relativas a sus concesiones al independentismo catalán. Pero hay cosas que cuesta explicar. Sánchez, en todo caso, demostró ayer más garra y quizás para otra ocasión queda la impresión que empieza a dar de un político avejentado a gran velocidad. Debería hacérselo mirar.

Punto y aparte para Pablo Iglesias. Así como el lunes pareció un profesor -que lo es- dando lecciones sobre la Constitución, en Atresmedia vio pronto que los otros salían con los colmillos buscando sangre y él se decantó por presentarse como el moderado. Fue, por tanto, el candidato que presentaba medidas más polémicas pero envueltas en un tono de mesura y lamentando en un par de ocasiones que los otros estuvieran dando un espectáculo tan crispado.

Luego queda el asunto de Vox. El partido de Santiago Abascal estuvo mucho más presente que el lunes y cada mención, ya fuera directa o indirecta, incomodaba al PP pero sobre todo a Rivera. Ahí Sánchez jugó su baza y pudo acertar.

¿Y lo peor? Sin duda, el espectáculo a cuenta de la violencia machista. España no se merece lo que allí se dijo.