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Complicidad de Madrid

17/08/2019

Llegar a final de mes es la preocupación de cualquier familia, y llegar a final de año el del Gobierno que preside Ángel Víctor Torres. Se está empleando a fondo el consejero de Hacienda, Román Rodríguez, para ajustar el desbarajuste presupuestario heredado. Están sacando dinero de debajo de las piedras para poder atender adecuadamente los servicios básicos y al mismo tiempo cumplir con el déficit y la regla de gasto, pero moviendo partidas tampoco salen las cuentas.

Mover partidas y ajustar las cuentas, impedir que Sanidad o Educación no sufran estragos presupuestarios, -que se contraten a los profesores que hagan falta o que se compren los medicamentos que recetan los médicos-, no dejan de ser los parches urgentes y necesarios ante la mala gestión económica del Gobierno de Clavijo, que en el último año se dedicó a gastar lo que no tenía y a priorizar intereses clientelares y empresariales, además de engañarnos a todos presumiendo de unas magníficas cuentas que no existían.

Lo realmente agobiante para el Gobierno de Torres es buscar el dinero necesario para acabar el año sin convertir esta comunidad en una de las incumplidoras y poner la primera piedra del ambicioso programa social con el que se conformó el pacto de progreso. La subida de impuestos, temerariamente reducidos por Clavijo, tendrá que esperar a los presupuestos de la comunidad de 2020, pero el dinero que retiene Madrid de la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado de 2018 está ahí, son 223 millones y depende de que el Estado abra la puerta para desbloquearlos. Con ese dinero se garantizarían todos los objetivos presupuestarios de 2019. Hay otras partidas que sin Gobierno estable en Madrid y sin presupuestos no podrán llegar en tiempo y forma para que este Gobierno mantenga un alto grado de gestión en lo que ya funciona y ponga en marcha los proyectos de su programa.

«Le ha tocado a Ángel Víctor bailar con la más fea al inicio de su mandato, heredar unas cuentas públicamente falseadas que le obligan a hacer cambalaches»

Le ha tocado a Ángel Víctor bailar con la más fea al inicio de su mandato, heredar unas cuentas públicamente falseadas que le obligan a hacer cambalaches para llegar a final de año; una situación de inestabilidad política en Madrid que pospone todas las iniciativas presupuestarias y que impide negociar los asuntos canarios y el inicio de un enfriamiento económico que mermará las arcas públicas.

El dinero tiene siempre derivadas políticas, y Torres y Rodríguez se tendrán que emplear a fondo con sus aliados en Madrid para que la comunidad no sufra un atasco, pero sobre todo para que políticamente el Partido Socialista Canario y sus socios de Gobierno puedan cumplir con sus promesas y no dejar el campo abierto a Coalición Canaria y al PP. O Madrid responde a Torres o Barragán se partirá de risa y pondrá las botas en el Parlamento a cuenta de los amigos que no cumplen.

Para los socialistas canarios es complicado ponerse de cara a Madrid públicamente, aunque en el último Consejo de Gobierno del pasado martes hubo sintonía suficiente entre socios como para acordar «demandas» al Gobierno central, a la actualización de las entregas a cuenta del sistema de financiación autonómica incluidas en la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado 2018, por 223,1 millones de euros.

Siempre queda un resorte importante: negociar hasta la extenuación con los tuyos, que suelen ser más duros que los extraños, además de repartirse los papeles públicamente y que unos hagan de buenos negociadores y otros, los socios, de expertos comunicadores para que Madrid haga caso.

Y es que la situación, tal y como la describe el Gobierno, no está para bromas. Cuadrar las cuentas de 2019 es una tarea que precisa de la complicidad de Madrid y elaborar unos presupuestos con nuevos proyectos que van mucho más allá de la política de obras de CC requiere mucha sintonía entre los cuatro socios del Gobierno canario, además de negociar directamente con Pedro Sánchez, al que deben meter en danza.