Primera plana

Antonio Morales y Agüimes

23/06/2019

No hay municipio en Canarias que recibiese el pasado mandato tanta atención mediática como Agüimes. No es casualidad. De un tiempo a esta parte, desde que Antonio Morales es presidente del Cabildo de Gran Canaria, ayer revalidó al tomar posesión, todo lo que ocurra, haya ocurrido, pueda ocurrir o sea fruto de una mera eventualidad de la voluntad de la naturaleza en Agüimes, precisa del foco público. Así que si no tiene plan para este domingo puede hacer una visita a este enclave tan emblemático de la isla que rezuma canariedad por los cuatro costados y que nunca estuvo en la agenda informativa al máximo nivel. ¿O es que acaso hemos olvidado el triángulo de la pobreza en el sureste de Gran Canaria cuando amanecía la democracia?

Me temo que hay frentes que persistirán en el tiempo político que ahora prosigue. Por lo que si paseando por Agüimes encuentra una farola con el bombillo fundido, una lata sin recoger en la esquina o un banco pendiente de ser pintado, no lo dude: llame al teléfono de emergencias, convoque una rueda de prensa, pida audiencia con Donald Trump y solicite que la Unión Europea y una delegación de la OTAN a la mayor brevedad se presente en Agüimes para una inspección detallada y sumaria donde se exija las pertinentes responsabilidades. Agüimes es asunto de Estado y puede que a este paso se vea el Consejo de Seguridad de la ONU obligado a intervenir. Creo que incluso, si es por algunos, estará en el orden del día de la siguiente cumbre internacional. Yo si fuera el actual regidor, Óscar Hernández, dormiría con las ventanas cerradas aunque haga calor en agosto, no vaya a ser que un grupo de las fuerzas especiales (con los redactores gráficos en calidad de testigos) entren por su casa para acusarle de alta traición a la unidad nacional y cosas por el estilo.

Todo vale para ir en contra de Agüimes que, a juicio de algunos intereses, cometió el pecado de votar primero a Morales y luego a Hernández. Un pecado ya capital desde que Morales tuvo el coraje de competir para convertirse en presidente del Cabildo de Gran Canaria y encima revalidar amén de la voluntad popular plasmada en las urnas. Ojalá la ampliación del macromuelle de Agaete tuviera tanta expectación mediática. Ojalá que el mamotreto de Santa Brígida hubiera acogido en su momento semejante rechazo. A buen seguro, los satauteños nos hubiéramos ahorrado semejante destrozo que ahora hipoteca por varias generaciones a la villa. Son reflexiones a cuenta de lo que significa el perfil público de Morales al que han intentado derribar por activa y por pasiva estos años. Sin embargo, no contaron con su entereza y firmeza política. En fin, dese hoy un salto y tome una ración de cochino negro a la sal (un manjar reservado para los dioses) con un buen vino de la tierra. No deje que le confundan. Que disfrute de Agüimes.

Rafael Álvarez Gil