Alarma volcánica innecesaria

Una vez más y tal y como sucedió en la reactivación volcánica de El Hierro y su posterior erupción, las diferencias entre los organismos que intervienen en la vigilancia volcánica -el Instituto Geográfico Nacional (IGN), dependiente del Ministerio de Fomento y que tiene la competencia, y el Involcan, creado por el Cabildo de Tenerife y que aspira a jugar un papel en el asunto, han vuelto a liarla con los movimientos sísmicos de La Palma.

No sé si fue primero el IGN o el Involcan pero la cosa es que ambos han contribuido a generar una alarma innecesaria.

Es cierto que los sismos se han producido pero si uno analiza el mapa de movimientos que se produjeron esos días en Canarias se quedaría alucinado porque hubo más en El Hierro o entre Gran Canaria y Tenerife que los registrados en esa isla.

En un intento de ser el primero en dar la noticia de algo muy primitivo y súper alejado aún de una posible erupción lo único que han conseguido es que se hayan reducido las reservas turísticas en La Palma y generado incertidumbre en la población canaria.

Igual que convocar el Pevolca - una especie de gabinete de crisis y que se encarga de activar los planes ante emergencias volcánicas- por menos poco más de 200 sismos en cuatro días, cuando en crisis auténticas se producen cientos de ellos en un solo día.

Hay que tener en cuenta que en mayo se instalaron en La Palma más aparatos de medición que probablemente han permitido recoger movimientos que antes no se apreciaban y elevar las cifras.

No significa esto que La Palma esté ajena a un proceso de reactivación volcánica y que mañana mismo empiece y no pare hasta acabar con una erupción pero desde luego, lo ocurrido ahora no tenía enjundia para las decisiones tomadas. Las guerras entre organismos nunca son buenas.