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Un avión tras despegar ayer del aeropuerto de Gando durante el amanecer Juan Carlos Alonso

Aire muy desfavorable por una calima que «trae muchos contaminantes»

El polvo en suspensión vuelve a poner a Canarias en prealerta. «Nos afecta a todos porque lo que viaja no es solo arena, sino minerales, níquel...», dice el alergólogo Antonio García

Luisa del Rosario

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 19 de febrero 2024

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Poco antes de que se iniciara el desfile carnavalero para enterrar la sardina el Gobierno canario declaraba una nueva prealerta por calima en todo el archipiélago. Según los datos de la Red de Control y Vigilancia de la calidad del Aire en Canarias, la presencia de partículas PM10 µg/m3 en las cuatro estaciones de la capital grancanaria lo convertían en «extremadamente desfavorable», lo que significa que hay «condiciones de emergencia para la salud pública, la población entera puede verse gravemente afectada», según indica la Red. La calima «es contaminación pura y dura que nos hace daño porque trae muchos contaminantes», abunda Antonio García, médico adjunto del servicio de Alergología de El Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín.

La calima, más que arena

Por eso García cree que es un problema «de salud» para toda la ciudadanía. «Los canarios somos tan resilientes que lo vemos –las intrusiones de polvo– como algo normal. La calima nos afecta a todos porque lo que viaja no solo es arena. En el polvo hay minerales, cristales de cuarzo, de níquel,... Partículas de polución y microorganismos». Y si bien a las personas con alergia les puede exacerbar una situación que padecen de antemano. Por ejemplo, si se es alérgico a los ácaros y es asmático puede desencadenarle un ataque de asma sin inhalar el alérgeno porque la calima lo sustituye».

El polvo en suspensión tienen «tantas sustancias» que «irritan los bronquios al llegar a las vías aéreas». El paciente alérgico, explica García, tiene una «respuesta inmunológica exagerada al daño del epitelio», pero también se quejan «quienes tienen una alergia cutánea» porque en días de calima «si llega níquel» quien sea alérgico a la bisutería lo notará, puede que le cause « eccema». También afecta a los ojos y la nariz. «Hay más infecciones respiratorias, mas neumonías, faringitis y laringitis que en otras circunstancias. También empeora «la sinusitis», advierte. Y si trae cuarzo «afecta a las patologías crónicas de pulmón». Cabe recordar que el polvo de sílice (cuarzo) es la causa de la silicosis. Además, señala García, «los pacientes cardíacos o con enfermedades cardiovasculares se descompensan».

14 de 19 días de febrero con elevados niveles de partículas en suspensión

La monitorización en tiempo real de la calidad del aire en Canarias arrojaba este lunes datos preocupantes. Según el mapa de PlumeLabs, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura eran las islas más afectadas con una aire «muy poco saludable».

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Si se hace un seguimiento de la Red de Control y Vigilancia de la Calidad del Aire en Canarias se puede determinar que entre el 1 de febrero y este lunes, es decir, en 19 días, 14 han superado los niveles de partícula PM10 µg/m3 hasta ayer, es decir limites para considerar una mala calidad del aire en la estación del Mercado Central, en la capital grancanaria. Así, solo los días 3, 12, 15, 16 y 17 de febrero el aire ha estado «limpio» de polvo en suspensión. Cabe recordar, además, que el domingo el Gobierno canario emitió la tercera prealerta por calima en lo que va de año.

Más infecciones en los ojos

García reitera que también afecta a las personas sin patologías. «Aunque no seas alérgico también se inflaman los bronquios» debido a los contaminantes. Afecta a «ojos y nariz» con independencia de se que sea alérgico, o «al cuero cabelludo, que también es piel» además de que se nos puede «resecar la boca».

«No se habla tanto de esto porque estamos acostumbrados a sufrirlo casi todas las semanas. Pero es un contaminante. La calidad de nuestro aire es mala», señala García, quien recuerda que en el norte de África la prevalencia de las infecciones en los ojos es mayor, lo que achaca al polvo, por lo que recomienda, utilizar gafas de sol como «barrera mecánica» .

«Vamos a tener un problema a medio largo plazo con las nuevas generaciones. Antes teníamos calima una o dos veces al año. Hoy es todos los meses», lamenta el alergólogo.

Aumento de las intrusiones de polvo

La impresión de este aumento de la frecuencia de los episodios de calima tiene respaldo científico. La semana pasada el Servicio de Monitoreo de la Atmósfera, Copernicus, emitía una nota advirtiendo de que «las repetidas intrusiones de polvo del Sahara plantean interrogantes sobre su creciente frecuencia». En ella hacen referencia a una publicación preimpresa en EGUsphere de un equipo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la que se advierte de que en los últimos años y en concreto desde 2020 los episodios de calima «mostraron una duración nunca antes registrada» y lo achacan a cambios «en la circulación atmosférica».

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