El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el director ejecutivo de Apple, Tim Cook, durante su reunión en Cupertino, California. / efe

El viaje de Sánchez añade fricción en la coalición de Gobierno

El presidente conmina a los partidos políticos a posicionarse «del lado de la recuperación o de la crispación»

MERCEDES GALLEGO Enviada especial a Palo Alto

Hay una razón por la que todos los iPhone se hacen en China, y hasta los Samsung, que es una marca coreana. Las multinacionales buscan mano de obra barata, y eso es parte de lo que ven en España, aunque lógicamente nadie en EE UU le haya preguntado al presidente del Gobierno español si podrá seguir disponiendo de ella cuando invierta en España.

Al despedir su gira de cuatro días en la sede de la empresa HP, donde se reunió con diferentes inversores, Pedro Sánchez aseguró que lo que le han pedido es «talento, formación y una mejor educación de nuestro capital humano». Sin embargo, desde Madrid, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, tiene muy claro que Gobierno e inversores tienen diferentes objetivos: «Los fondos de inversión están en el mundo para ganar dinero, y los gobiernos, sobre todo los progresistas, para mejorar la vida de la gente», lapidó la ministra de Unidas Podemos.

Preguntado al respecto, el presidente aseguró que «en el Gobierno todos compartimos los mismos objetivos que están en el Plan de Recuperación Económica y Transformación», dotado con 140.000 millones de euros de la UE. Según el mandatario, los inversores estadounidenses con los que se ha entrevistado en este viaje, de carácter marcadamente económico, por lo que le han preguntado es por «el planteamiento que estamos haciendo de una nueva ley universitaria y la nueva ley de formación profesional que vamos a poner en marcha». Con esta última pretende aumentar en 200.000 las plazas de formación profesional de nuevos curriculums, como la inteligencia artificial o la electrificación de vehículos, vinculados precisamente a la demanda que se puede lograr con los fondos europeos y la inversión privada.

Admite, eso sí, que también les interesan los incentivos fiscales que él mismo criticó desde la oposición pero ahora silencia, decidido a atraer fondos extranjeros para que tiren del carro de la recuperación y modernización de España. A las empresas extranjeras les preocupa también la electricidad, que tiene que proceder de energía limpia para encajar con su imagen, pero ni una palabra de la factura de la luz que tanto quita el sueño a los españoles y ha desanimado a otras empresas extranjeras.

El rifi rafe no será solo con Podemos. La visita de Sánchez ha sido criticada por la oposición de Pablo Casado, que incluso se plantea indagar sobre el costo del viaje, molesto por las declaraciones contra el embargo estadounidense a Cuba que hizo el presidente durante una entrevista con CNN en español. «Hemos venido aquí a hablar bien de España, a situarla en el radar de muchas de las potenciales inversiones», contraatacó Sánchez, «y por tanto los partidos políticos, y singularmente la oposición, tendrá que decidir de qué lado está, de qué lado se sitúa, del lado de la recuperación y por tanto de hablar bien de España para que vengan más empresas, o que nos quedemos en la crispación y en la confrontación».

Sin embargo, el mandatario, que alabó el poder del cara a cara practicado en su visita, no se comprometió a llamar al líder de la oposición para resolver directamente asuntos tan importantes como la renovación del Consejo del Poder Judicial, que según él mismo ya está teniendo graves consecuencias porque lleva 961 días sin producirse. Y no solo es el bloqueo del poder judicial, sino del Tribunal Constitucional, el defensor del pueblo, el Tribunal de Cuentas... «Eso le hace un flaco favor al correcto funcionamiento de nuestra democracia», advirtió. «Tendrán que reflexionar».

¿Y qué piensa hacer Sánchez al respecto? «Recordar, recordar y recordar a la oposición que tiene que cumplir con la Constitución española, y aún más en estos tiempos de pandemia».