Torra rectifica y pide ayuda al Ejército

05/04/2020

La justicia investiga si el Govern paralizó el levantamiento de un hospital de campaña por parte de las Fuerzas Armadas en Sabadell.

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El Govern catalán en cada una de sus comparecencias diarias para dar cuenta sobre la batalla contra el coronavirus afirma que el Gobierno central tardó mucho tiempo en decretar el confinamiento total de la población y que se perdió un «tiempo precioso» en la lucha contra la pandemia. Quim Torra insistió este domingo en esa idea. «No queremos que el Gobierno vuelva a equivocarse», dijo, al pedir que no se levante el confinamiento total después de Semana Santa.

Ese mismo tiempo precioso, dos semanas, es el que ha tardado el Ejecutivo catalán en pedir la ayuda del Ejército para, entre otras funciones, socorrer al personal de las residencias de la tercera edad, desbordadas por la pandemia y donde se han registrado cerca de 600 muertos en Cataluña. La presidenta de la Diputación de Barcelona puso este domingo el grito en el cielo y cargó contra el Gobierno de Torra por haber llegado «tarde y mal» en la gestión de las crisis de las residencias de la tercera edad. Aunque ha empezado a rectifcar.

La Unidad Militar de Emergencias tenía previsto actuar en 84 residencias en Cataluña a petición de la Generalitat entre el viernes y el sábado. Hasta la fecha, quien hacía las peticiones eran los consistorios o los propios centros geriátricos, que cursaban sus solicitudes a la Delegación del Gobierno. La situación ha cambiado y ahora quien centraliza las peticiones es la Generalitat, según señalan fuentes de la Delegación del Gobierno.

El Govern defendía, en el inicio de la crisis y los días posteriores, que en «Cataluña no necesitamos la ayuda del Ejército», según afirmó el consejero de Interior, Miquel Buch, el pasado 18 de marzo. «Si el Ejército quiere ayudarnos, que se plante en la pista de El Prat y evite que aterricen aviones», afirmó Torra, cuando aún pedía el confinamiento total de Cataluña antes de que lo decretara Sánchez para toda España. Una semana después, el día 25, y a medida que la pandemia crecía, el Ejecutivo catalán ya no fue tan tajante. «Si lo necesitamos (al Ejército), ya le llamaremos», dijo Buch.

La primera actuación de la UME a petición de la Generalitat fue en un centro tutelado para menores en Badalona (Barcelona), el pasado 27 de marzo, dos semanas después del cierre de los colegios y del inicio del confinamiento. El Ayuntamiento de Barcelona lanzó la llamada de socorro una semana antes para levantar con la UME un albergue en el recinto ferial de la Fira.

El consejero de Interior afirmó días atrás con cierta suficiencia que si el Govern no recurrió antes a las Fuerzas Armadas fue por «solidaridad» con el resto de autonomías, pues Cataluña ya tiene un «sistema propio de emergencias y de seguridad pública».

Para un Ejecutivo, como el catalán, que empezó su mandato, asegurando que esta sería la legislatura de la proclamación efectiva de la independencia, no era fácil asumir la imagen de los vehículos del Ejército circulando por la avenida Diagonal de Barcelona. Unas tropas a las que se califica desde el independentismo como franquistas y como una fuerza de ocupación. Pero a la fuerza ahorcan. Las UCI están al borde del colapso, las residencias de ancianos carecen de personal suficiente y la cruda realidad se impone, aunque desde el Govern aún pidan la ayuda del Ejército a regañadientes y criticando que su presencia desprende un «tufillo a naftalina», como dijo Gabriel Rufián, de ERC.

Choque en Sabadell

El Govern pide ahora a la UME que aporte profesionales sanitarios para la lucha contra el coronavirus, lo que casa mal con su estrategia inicial de cargar todas las culpas en el Gobierno central y trasladaba el relato de que una Cataluña independiente hubiera salvado muchas más vidas. Aunque sea por unas semanas, el coronavirus ha derribado viejos tabúes. Eso sí, se han producido choques.

Un juzgado de Barcelona investiga una denuncia contra la consejera de Salud por si pudo ordenar la paralización la instalación de un hospital de campaña en un pabellón de deportes de Sabadell, trabajo que llevaba a cabo la UME. Salud dijo que el diseño era demasiado militar. El viernes pasado, un juez dio 48 horas para que las partes aporten la información para valorar la verosimilitud de los hechos denunciados.